mirar atrás
Suele pasar que cuando alguien vuelve a ver a un antiguo amor, a alguna novia que no lo fue más la ve más guapa, hasta más rubia, mejor, como si lo mejor que le hubiera pasado hubiese sido dejarte atrás. Entonces es inevitable hacerse las mismas preguntas. Sobre todo cuanto más guapa está ella.
Además, si tiene un nuevo novio, él no nos gusta nada, nos comparamos, aún sin querer. Le vemos poca cosa para ella, peor que uno mismo (¿cómo puede estar con él?). Casi siempre nos parece un poco memo porque reconoce que le encantaría ir a las cataratas del niagara de viaje de novios o que le ha pedido a ella que se case con él a bordo de una góndola, durante un viaje sorpresa a venecia (¿pero tú no decías que era la ciudad más cochambrosa en que habías estado?). Incluso ella reconoce que él le regala flores el día de san valentín (si siempre decías que te parecía un horror, una cursilada? americana, además). Y es que, de eso nunca nos damos cuenta, a todo el mundo le gusta que le regalen flores. Incluso en san valentín.
Además, si tiene un nuevo novio, él no nos gusta nada, nos comparamos, aún sin querer. Le vemos poca cosa para ella, peor que uno mismo (¿cómo puede estar con él?). Casi siempre nos parece un poco memo porque reconoce que le encantaría ir a las cataratas del niagara de viaje de novios o que le ha pedido a ella que se case con él a bordo de una góndola, durante un viaje sorpresa a venecia (¿pero tú no decías que era la ciudad más cochambrosa en que habías estado?). Incluso ella reconoce que él le regala flores el día de san valentín (si siempre decías que te parecía un horror, una cursilada? americana, además). Y es que, de eso nunca nos damos cuenta, a todo el mundo le gusta que le regalen flores. Incluso en san valentín.
Pero hay una pregunta que nos hacemos siempre: ¿y por qué lo dejamos?. No lo podemos decir. No lo recordamos. Miramos para atrás y no somos capaces de verlo. Serrat lo escribió mucho mejor que nadie cuando dijo eso de que "los recuerdos son cada día más dulces, el olvido sólo se llevó la mitad".
A veces, uno tiene la tentación de pensar que hubiera pasado (what if?). Otros van más allá y recaen. Otros, los menos, lo vuelven a intentar. Sin pensar, sin mirar atrás.
Eso mismo es lo que me ha pasado a mí hoy.
He vuelto a Sevilla, a la oficina de la que me fui hace 2 años y un mes en lo que, yo creo, ha sido una de las decisiones más complicadas de mi vida (más seguramente que la de irme a vivir allí tres años y medio antes). Incluso hoy, con perspectiva, sigo pensándolo aunque, es verdad, la distancia permite relativizarlo todo un poco más.
Lo cierto es que, hasta hoy, no había vuelto a ese sitio a pesar de haber ido en varias ocasiones desde entonces a Sevilla (el fin de semana pasado, sin ir más lejos). Quería tomar distancia, espacial y temporal. La necesitaba. Para poder mirar atrás con claridad. Sin embargo, hoy, cuando he girado la cabeza ha sido raro.
Es una sensación rara llegar a un sitio y pensar que el tiempo parece que no hubiera pasado y a la vez creer que han pasado muchos más años que los dos reales. Que vas a ir a la que fue tu mesa, te vas a sentar y vas a ponerte a revisar los papeles que dejaste el día antes cuando saliste corriendo para ir a casa. Y sin embargo, ese sitio está ocupado por otro. Seguramente mucho mejor que tú. Que se acuesta con tu ex, que le regala flores y que, seguramente, la lleve de luna de miel a las cataratas del Niágara.
Ha sido un momento extraño. De melancolía, de tristeza, un poco de derrota, no les voy a engañar. Sobre todo cuando te dicen seriamente si no te has planteado volver. No sé si cuando estás a punto de morir pasa, pero en ese momento haces un balance del pasado y contestas. La respuesta, al menos la primera, siempre debe ser no. Recuerden a Serrat. Hay que hacer un esfuerzo y recordar la otra mitad. Igual, luego, cambiamos de opinión. O igual no. Pero hay que recordar.
No he podido además evitar el "what if" y el "¿y por qué me fui?". Lo sé. No debería haberlo hecho, pero lo he hecho. Y creánme que he pasado un rato malo porque fue una decisión difícil como les decía y la melena rubia puede nublar la vista.
Luego, en el AVE de vuelta, con un documental de animales digno de La 2 como película, me he puesto a pensar en ello mientras escuchaba a Damien Rice cantando y lo he entendido todo, he recordado la otra mitad. La que me llevó a desear irme de allí. La que me hizo ver dónde estaba y dónde quería estar. Incluso a pesar de que estuve a punto de no ver el bosque entre tanto árbol.
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