viernes, 26 de enero de 2007

Frase del día

"El corte ingles has everything, but sometimes it's hard to get out of everything"

Will Johnson, con marcado acento de Austin, el otro día.

viernes, 19 de enero de 2007

mirar atrás


Suele pasar que cuando alguien vuelve a ver a un antiguo amor, a alguna novia que no lo fue más la ve más guapa, hasta más rubia, mejor, como si lo mejor que le hubiera pasado hubiese sido dejarte atrás. Entonces es inevitable hacerse las mismas preguntas. Sobre todo cuanto más guapa está ella.

Además, si tiene un nuevo novio, él no nos gusta nada, nos comparamos, aún sin querer. Le vemos poca cosa para ella, peor que uno mismo (¿cómo puede estar con él?). Casi siempre nos parece un poco memo porque reconoce que le encantaría ir a las cataratas del niagara de viaje de novios o que le ha pedido a ella que se case con él a bordo de una góndola, durante un viaje sorpresa a venecia (¿pero tú no decías que era la ciudad más cochambrosa en que habías estado?). Incluso ella reconoce que él le regala flores el día de san valentín (si siempre decías que te parecía un horror, una cursilada? americana, además). Y es que, de eso nunca nos damos cuenta, a todo el mundo le gusta que le regalen flores. Incluso en san valentín.

Pero hay una pregunta que nos hacemos siempre: ¿y por qué lo dejamos?. No lo podemos decir. No lo recordamos. Miramos para atrás y no somos capaces de verlo. Serrat lo escribió mucho mejor que nadie cuando dijo eso de que "los recuerdos son cada día más dulces, el olvido sólo se llevó la mitad".

A veces, uno tiene la tentación de pensar que hubiera pasado (what if?). Otros van más allá y recaen. Otros, los menos, lo vuelven a intentar. Sin pensar, sin mirar atrás.

Eso mismo es lo que me ha pasado a mí hoy.

He vuelto a Sevilla, a la oficina de la que me fui hace 2 años y un mes en lo que, yo creo, ha sido una de las decisiones más complicadas de mi vida (más seguramente que la de irme a vivir allí tres años y medio antes). Incluso hoy, con perspectiva, sigo pensándolo aunque, es verdad, la distancia permite relativizarlo todo un poco más.

Lo cierto es que, hasta hoy, no había vuelto a ese sitio a pesar de haber ido en varias ocasiones desde entonces a Sevilla (el fin de semana pasado, sin ir más lejos). Quería tomar distancia, espacial y temporal. La necesitaba. Para poder mirar atrás con claridad. Sin embargo, hoy, cuando he girado la cabeza ha sido raro.

Es una sensación rara llegar a un sitio y pensar que el tiempo parece que no hubiera pasado y a la vez creer que han pasado muchos más años que los dos reales. Que vas a ir a la que fue tu mesa, te vas a sentar y vas a ponerte a revisar los papeles que dejaste el día antes cuando saliste corriendo para ir a casa. Y sin embargo, ese sitio está ocupado por otro. Seguramente mucho mejor que tú. Que se acuesta con tu ex, que le regala flores y que, seguramente, la lleve de luna de miel a las cataratas del Niágara.

Ha sido un momento extraño. De melancolía, de tristeza, un poco de derrota, no les voy a engañar. Sobre todo cuando te dicen seriamente si no te has planteado volver. No sé si cuando estás a punto de morir pasa, pero en ese momento haces un balance del pasado y contestas. La respuesta, al menos la primera, siempre debe ser no. Recuerden a Serrat. Hay que hacer un esfuerzo y recordar la otra mitad. Igual, luego, cambiamos de opinión. O igual no. Pero hay que recordar.

No he podido además evitar el "what if" y el "¿y por qué me fui?". Lo sé. No debería haberlo hecho, pero lo he hecho. Y creánme que he pasado un rato malo porque fue una decisión difícil como les decía y la melena rubia puede nublar la vista.

Luego, en el AVE de vuelta, con un documental de animales digno de La 2 como película, me he puesto a pensar en ello mientras escuchaba a Damien Rice cantando y lo he entendido todo, he recordado la otra mitad. La que me llevó a desear irme de allí. La que me hizo ver dónde estaba y dónde quería estar. Incluso a pesar de que estuve a punto de no ver el bosque entre tanto árbol.



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viernes, 12 de enero de 2007

Economía de andar por casa

¿Se acuerdan del tratado de Maastricht? ¿y de los criterios de convergencia para entrar en el euro? Uno de ellos era que el Estado no podía endeudarse más allá del 60% del PIB.

Pues debemos en hipotecas el equivalente (casi) al PIB. Lo que no puede hacer España, lo hacemos los españoles.

Y olé.

viernes, 5 de enero de 2007

Indignación espontánea

Leo en elpaispuntocom:

Amnistía Internacional pide una ley que regule el acceso de los menores a los videojuegos. La organización considera que la autorregulación del sector "es una dejación de responsabilidad del Estado"
Adivinen, en menos de 5 segundos, qué distingue estas dos palabras:
teleREALIDAD vs. videoJUEGO
5.
4.
3.

2.

1...

TIEMPO!

Efectivamente! Sr. Estebán Beltrán, está bien que se preocupen por los demás, sobre todo por los menores, pobrecitos ellos, pero sean en su organización algo más originales (están a un paso de condenar el emule como delito de lesa humanidad).
Deberían empezar por criticar lo que sale por la tele como reflejo de la realidad; los programas en horario infantil, las ejecuciones de dictadores en el telediario de las 3; critique la mirada hacia otro lado de poderes públicos y privados ante la violencia en el deporte y ese tipo de cosas REALES. Eso sí genera violencia, eso sí influye en los menores, eso sí que modela psicópatas.
Los juegos son eso, JUEGOS. ¿O acaso ud. está donde está porque siempre ha jugado a defensor de los derechos humanos? Deje en paz a los videojuegos y preocúpese por las cosas que importan de verdad. Todavía no he visto a nadie saliendo a la calle con un bate de beisbol, parar un coche en mitad del tráfico y robándoselo al dueño, para salir después a atropellar putas (algo perfectamente posible en juegos muy divertidos, créanme, como el Vice City). Sin embargo, cada vez que salgo a la carretera encuentro flipados emulando al subnormal de fernando alonso, o pegándose al culo, dando las largas, poniendo en peligro en tráfico. Es difícil imaginar a coto matamoros, por poner un ejemplo, conduciendo de otro modo.
Será porque soy un flipado de los videojuegos desde que tengo uso de razón y me gustan todo tipo de ellos, incluidos algunos sexistas o violentos. Sin embargo detesto El Tomate, A tu lado (donde se han llegado a sacudir algún invitado y donde matamoros aparece sistemáticamente), los polígrafos, las mentiras del corazón, las supuestas exclusivas, el todo vale por dinero, etc. eso sí es violento y, lo que es peor, es REAL.
¿se acuerda alguien de aquel anuncio de la playstation?. "Al menos yo sí puedo decir que he vivido". Y aquí estoy, más inofensivo que el ácido bórico. Ya lo dije en otra ocasión: que se me dé bien extinguir protoss por centenas no me hace un asesino en serie o un genocida.

Año nuevo...


Con el nuevo año, empiezo a hacer algunos cambios en la consulta.

El primero, el subtítulo. Dejamos a Calamaro (lo siento Ana) y cual quinceañero acneico anotamos a Fito: "No he perdido la razón y tampoco la he encontrado". Pues eso, muy propio de los majaderos como el Dr. Malcolm.

Buenos días.



PD: premio para el que adivine cuál es la playa de la imagen

martes, 2 de enero de 2007

C'è posta per te!


Como saben algunos de mis pacientes y ya dije en alguna ocasión, no me gustan los SMS. En general. Se me da mal escribir rápido y con abreviaturas y si empiezas con el texto predictivo acabas mandando ceros en lugar de besos y cosas así y me pone malo.
Además, por la falta de práctica supongo, no le pillo el punto al tono de los mensajes y, sin querer, me quedan bordes cuando quería ser amable; seco cuando pretendía ser gracioso o cosas peores.
Un amigo es especialista en SMS hiperbreves. En sintentizar con dos o tres palabras toda una conversación. Les pondré un ejemplo. El otro día le mandé un mensaje que decía "donde andas? stoy en burgos". Y el respondió. "En matrix. Mañana". Así sí, claro y conciso. Sin dar lugar a esas odiosas conversaciones a base de mensajes que acaban saliendo como la torta de un pan. Porque esa es otra de las cosas que no me gustan de los sms. los que no acaban. Los que dejan una pregunta en el aire. los que no dicen todo y te obligan a seguir y a seguir.
En navidad y a pesar de que las compañías telefónicas se empeñan en hacernos llamar con anuncios cursis y dulzarrones como el algodón dulce, la gente se empeña en no hacer caso a los creativos de sus proveedores telefónicos y mandan mensajes de felicitaciones navideñas más o menos graciosos y/o convencionales. Yo, por sistema, no respondo a ninguno. Lo siento. Quienes me conocen ya no se lo toman a mal (espero). Me da rabia. Eso sí. Hago un par o tres de llamadas para compensar. Me jode eso de que te manden un mensaje claramente estándar "fliz nvidad pra tí y ls tuyos. t dseo lo mjor pra l 2007.1 abzo". ¡Venga ya!
Este año, algunos amigos tratando de conmoverme han "personalizado" el mensaje añadiendo entre el 2007 y el abzo algo así como "pra tí y fulanita" o poniendo al principio del todo "krido mlclm". Hombre por dios!. No he picado.
Sin embargo, la estrella de estas navidades han sido los mensajes de felicitación que venían "de serie" en mi nuevo teléfono de empresa.
Resulta que, para ahorrar, me dieron un terminal usado que traía en su memoria unos 70 mensajes de su anterior usuario. La mayoría de navidad y (lamentablemente) ninguno escabroso. El más polémico uno que decía, en mayúsculas, supongo que de enfado: "DND STAS?? fulanito NO DEJA DE LLORAR!!!". Por la empresa en la que trabajo, me puedo imaginar la bronca al llegar a casa.
Había, sobre todo, felicitaciones del año pasado. En general muy normales. Por cierto, quién las empezará? quién tecleará por primera vez un mensaje de 170 caracteres con una historia de duendes que sonríen y monsergas de esas y le dará a enviar?. Porque lo del pásalo es fácil pero lo del puto enano, no me digan... Yo creo que son los mismos de las telefónicas que, conscientes de que nadie les hace ni puñeterio caso, atacan también por la retaguradia lo que me lleva a pensar en el becario, porque seguro que lo hace un becario, que allá por noviembre empieza a redactar microhistorias de 170 caracteres y se las va llevando a su jefe para que las corrija y le dé el visto bueno para que las propague por la red en eso que se llama ahora marketing viral.
He averiguado que el anterior dueño, porque es dueño, del teléfono tuvo un hijo durante el año 2006, el primero. que alguien le ha avalado a él y a su señora (supongo que para comprar un piso, no para tener el hijo), que tiene algún amigo o amigos cabroncetes que le recuerdan que YA no puede salir como antes, incluso cómo se llama el anterior dueño del telefonino.
Aunque esto último es bastante fácil porque hay gente que se empeña en iniciar los mensajes (también los mails) con el nombre del destinatario: "fulanito,". No lo entiendo. Además, si no es para mí, qué hago, ¿lo reenvío?
Ha sido divertido meter las narices en el móvil de otro (aunque técnicamente, sea ahora mío). He decidido dejar los mensajes del otro e ir borrando los míos. Tampoco son tantos, así, si alguna vez me dan otro teléfono y el mío pasa a otra persona pueda saber algo más de él porque de mí, con lo que me gustan, mejor que se apunte al blog.

Feliz año 2007

Actualizado a las 17:44. Leido hoy en elpaispuntocom

viernes, 22 de diciembre de 2006

pero, ¿ya es navidad?

El aluvión de trabajo propio de esta época del año primero y un apagón tecnológico propiciado por Telefónica y Orange en extraña armonía después me han privado de actualizar, a ustedes de soportarme y me han permitido no tener que justificar la sequía creativa que me azota.
Hoy, cuando la oficina está más vacía que ningún viernes, igual de pobre que esta mañana (era difícil cambiar esto porque, por primera vez en muchos años, no he jugado ni un duro a la lotería) y deseando que a uds. les hayan tocado todos los millones posibles, les dejo hasta nueva orden.
Coman todo el turrón que puedan, rechupeteen los huesos del cordero, la espina dorsal de la lubina, o lo que quiera que coman (canelones en día 26, por ejemplo). Beban en cantidades ingentes, a ser posible, buen vino, algo de cava, champán o burbujas cantosán, lo que prefieran. Sean buenos y ámense sin freno.
Son todos, aunque no lo parezcan, consejos médicos del Dr. Malcolm, contrastados con una base científica basada en la investigación y la experiencia fuera de toda duda razonable.
Feliz Navidad (si la celebran), Hannukah, solsticio de invierno, fiestas de San Demetrio, San Pancracio, o lo que les dé la gana celebrar, pero sean felices. Y el año que viene más.

martes, 12 de diciembre de 2006

Malcolm in the City


La foto que ven es la versión moderna (y libre) de Las Meninas hecha por un servidor en el ferry de staten island (gratuito, para más señas). Y.....................

Así empezaba una entrada recargada y pretenciosa sobre Nueva York que había escrito a mediodía en la oficina entre el gazpacho y el sandwich, ambos del delinas, que han sido mi comida de hoy.

Sin embargo, esta noche en casa, cuando estaba a punto de editarla me he enterado de que en la cuatro ponían Big. Un clásico. Sobre New York, sobre zoltar, sobre hacerse mayor y querer ser niño otra vez, una película que dice mucho más sobre la ciudad de lo que yo hubiera sido capaz de escribir (y sobre otras cosas también).

Porque Nueva York es woody allen, sí, y scorsese, y otros de los que iba a hablar de manera pomposa (y no se lo merece) pero también es Big. Así que, después de verla por enésima vez, he decidido dejarles con mis fotos, por si les gustan y no torturarles con banalidades o topicazos aparentemente cargados de ironía o vaya usted a saber qué. Por cierto, la foto que ilustra la entrada, como casi todas, fue fruto del azar. Dejen allá o aquí algún comentario, wether you like'em or not.

Una última cosa (en homenaje a alguna lectora de esta casa): sólo hay en manahattan un negocio más implantado que los cafés Starbucks. Las manicurerías (¿se dice así?) regentadas por orientales. No exagero. Las hay a miles.


jueves, 30 de noviembre de 2006

adivinen...

... en menos de 3 segundos, dónde estaré (d.m.) desde mañana y durante los próximos 7 días. Bendito puente de la constitución y de la inmaculada. Para que luego digan que es un estado aconfesional. Intentaré escribir pero no prometo nada.





PD: Lo pongo hoy para poder leer las reacciones provocadas por la envidia y el odio que va a despertar en todos ustedes. Al fin y al cabo soy un doctor y me gusta investigar de vez en cuando, jejejeje.

martes, 28 de noviembre de 2006

La revista


Es un regalo para mi padre, que lee esto aunque últimamente casi no comenta (claro, dirá él, es que no escribes casi ná).


Alé, toma, todos los números de Triunfo digitalizados. Y sin suscripción.


via.

miércoles, 22 de noviembre de 2006

varieté segoviana


Buenos días para ustedes, buenas noches para mí. Porque aquí estoy, de nuevo, en un hotel de carretera en la mítica Segovia, la del acueducto (que mira que tenían ojo estos romanos que fueron a poner el acueducto de segovia justo justo en segovia...). Dicen que es un hotel de 4 estrellas de una prestigiosa cadena pero, lo que yo les diga, hotel de carretera.

Mi actual patrón ha decidido obsequiarme con nueva sesión de instrucción, que esto parece la mili suiza, esa que vas de vez en cuando al cuartel a formar filas y limpiar el cetme (en el caso de que los suizos tengan cetme. O navaja suiza, que allí será simplemente navaja, supongo).

He visto el último episodio de House y me ha decepcionado un poquitín (espero que sea coyuntural y no tenga que desengancharme y reconocerlo como hizo ayer claris), luego ha empezado eva hache y me he puesto como loco a hacer zapping que las teles locales a estas horas suelen tener debates muy interesantes, pero aquí en la tierra de Perico Delgado y del whisky DYC (alguien ha visto alguna vez en algún supermercado una imitación del DYC? yo sí, se llamaba whisky LYC y la etiqueta y la botella eran idénticas), aquí, decía, que es tierra de gente de bien, nada de nada. Menos mal que ha empezado la reposición de "A Pelo" en La Sexta (lo más parecido a La Hora Chanante en abierto).

Mientras, en el nuevo elpaispuntocom antes llamado elpaispuntoes, me he enterado que se ha muerto
Robert Altman. Que dios, Wilder o los hermanos Lumière lo tengan en su gloria por maravillas como el plano secuencia del principio de "El juego de Hollywood" (¿Quién coño traduciría este título?) y a pesar de bodrios como "El Dr. T y las mujeres".

Joder cómo estoy. Pues eso, que les dejo esta entrada para que no me echen mucho de menos y se desfoguen que yo prometo volver al wifi gratis de la habitación en cuanto pueda.
Cuídenme la consulta mientras yo aprendo cosas sobre mí que, al parecer, desconocía. Bueno, una ya la he aprendido. Hay quien piensa que soy más chapucero que detallista. Será verdad.

Ah! y para dejar bien patente mi contradicción vital, les recomiendo a
Jack Johnson. Sólo conozco un disco suyo. Les dejo una pequeña joya (a mi parecer) llamada Situations. El resto del disco, ya saben, pídanselo a los reyes, que este año no vienen en camello sino montados en mula (si quieren un atajo, aquí).


lunes, 20 de noviembre de 2006

calabazas



Calabaza,
se acaba un nuevo día y como todas las tardes quiero despedirme de tí.
Quiero despedirme y darte las gracias una vez más por seguir aquí con nosotros,
tú que podrías estar en la mesa de los ricos y de los poderosos,
has elegido el humilde bancal de un pobre viejo para dar ejemplo al mundo,
yo no puedo olvidar que en los momentos más difíciles de mi vida, cuando mi hermana se quedó preñada del negro o cuando me caparon el hurón a mala leche,
sólo tú prestabas oídos a mis quejas e iluminabas mi camino.
Calabaza,
yo te llevo en el corazón.

Para el gran kariano, habitante contingente de cochabamba, últimamente conocido como viracocha.

Tiempos modennos

La semana pasada, Pierre (con la ayuda inestimable de Mr. Grieves) nos invitaba a proclamar en voz alta que Radiohead no son la mejor banda del planeta y que hay otro mundo ahí fuera. Hace un poco más de tiempo, en los comentarios de una entrada del callejón, se me ocurrió defender a Eddie Murphy (sobre todo, por sus primeras películas, que yo también reconozco que últimamente no levanta cabeza). Con eso he decidido dejar caer esta máscara y reconocerlo: Estoy cansado.

De querer ser moderno, digo. Es tan cansado que yo ya he desistido. De hecho desistí hace tiempo. Lo que pasa es que he intentado disimular, pero de eso también me he cansado. Ahí van algunos ejemplos:
Con la música: Hay que estar al tanto de las novedades discográficas que no salen en la tele, ni el la radio, ni en el EP3. Estar suscrito a dos o tres blogs sobre lanzamientos discográficos que serán “la revélation de l’anné” (por favor! Que si no lees jenesaispop no eres nadie) . A ser posible, alguno de ellos que no esté ni en español ni en inglés. Escuchar, antes que nadie, el último single pirata del grupo experimental que han formado Peter Strouch, batería de los Peritonneal Mythkillers (que lo que realmente hace bien es programar sintetizadores), Graham Carrick, guitarrista de los Satisfied Stomachs (que lo que le mola es hacer rimas) y Keith Johnson, cantante de los My Idyosincrasic Motherlanguage. Y encima, luego tienes que hacer una entrada en tu blog, para que todo el mundo se entere de cuán a la última estás (de hecho, recibes un mensaje del tal Keith, que, en realidad se llama Paco y es de Leganés, para decirte que ese proyecto al final se ha quedado en eso, en proyecto, porque el batería se empeñaba en revisitar los sonidos post-glam rock de los 49 Monkeys in an Elevator, y eso, claro, no era lo hablado).

También está eso de decir que The Spinto Band se han quedado en promesa o que vaya traición la de Dover con lo de pasarse a la música electrónica (cuando hace tres años había que decir que eran unos insulsos porque no habían inventado nada y que el rock que hacían era… bueno, ni me acuerdo de lo que era).

En cine, ni hablamos. Ir de festival en festival, viendo pelis checas con subtítulos en inglés y traducción simultánea con la misma voz de señora resacosa en español (no sólo es verídico sino que también es real); leyendo cahiers du cinema en Internet. Hablar pestes de American Pie (aunque cada vez que te acuerdas de un chiste te rías) o poner a caer de un burro a Eddie Murphy. Y encima tener que decir que Kiarostami es un poeta o que Terrence Malick (se llama así, ¿no?) hace una obra maestra cada 30 años. Es muy cansado.

Lo de la tele, es fácil, la verdad. Consiste en ver toda la basura muy indignado, con cara de huele-caca-en-un-palito, y luego decir que son programas repugnantes, que la 2 es lo que mola e, incluso, que punset es tu ídolo.

Y luego está el rollo de la moda. Puuuffffff. Eso sí que es cansado. Ahí reconozco que (casi) nunca lo he intentado. Ya conté una vez, para risas generales del público, la obsesión que una vez tuve por los pantalones con peto (a dios gracias nunca materializada). Pero fuera de eso. Casi nada. Pero no me digan que no es cansado conocer marcas y diseñadores de los que casi nadie ha oído hablar pero que en Berlín causan furor, y ya de paso escribir que Gunther Straussbergmanhoffer no ha vuelto a sacar una línea de americanas de un solo botón medianamente decentes desde la colección otoño-invierno de 2003, por decir alguna. O tener que comprar vaqueros que valen más que una cena para dos personas en La Broche o en Santceloni, con un vino de los buenos.
Porque esa es otra. Lo de la comida y la bebida. Que un moderno no puede ir a cualquier sitio, ni puede beber cualquier cosa. No. Tiene que ir sitios con carta y sommelier de aguas minerales (¿¡de aguas minerales!?). No pueden pedir un ribera del duero normalito. No. Tienen que coger la carta de vino y empeñarse en hablar de, al menos, cuatro o cinco marcas absolutamente desconocidas con frases del tipo “este duruelus Syrah del 99 es un buen vino, la lástima es que el pago del abate del convento de san Lorenzo en cuaresma cabernet-merlot cosecha especial del 2001 se haya agotado. Ibais a ver lo que es un buen caldo”. Que esa es otra. Caldo. Por favor! Para caldo el de starlux (o el aneto, que si lo toma anne igartiburu no puede ser malo). Y todo para acabar pidiendo un rioja ni muy caro ni muy barato, con una frase tipo “barón del percebe. Un clásico, un acierto seguro. Pediría otro más osado pero no sé si os gustaría”. No me digan que no estresa tener que decir cuatro chorradas, diferentes cada vez, para (1) justificar lo de pedir un vino normalito pero (2) parecer que se ha probado hasta un vega sicilia edición especial de 1962.
Pues sí, me he cansado de todo eso.
Me gusta la música moderna. Incluso descubrir alguna cosa de vez en cuando. Pero siempre vuelvo a lo mismo. De hecho soy un fan de las versiones. Las colecciono (aunque esto da para otra entrada). Vale que me bajo cosas nuevas pero cuando por fin lo oigo y asimilo, pongamos por caso, que me gusta micah p. (léase máicapi) hinson resulta que se ha pasado de moda y ahora quien lo peta es Anthony el-falete-de-brooklyn and the Johnson. Incluso una vez mentí en mi anterior al anterior trabajo para ir a un concierto de norah jones. Pero tampoco le hago ascos a otras cosas. Incuso Radiohead. Y, por cierto, a mí me gusta la última canción de Dover.
Del cine, he decidido reconocer mi debilidad por la comedia fácil americana. Cuando se ponen son los reyes. Lo siento. Ah! No resisto el cine asiático, me aburre kurosawa y jamás he visto una peli entera de Mosén Macmalbaf (o como se diga). Eso sí, el señor Allen ha vuelto a hacerlo. Vayan a ver scoop y se reirán un rato (una perla: “yo nací en la religión israelita pero me convertí al hedonismo”).
En la tele, a lo largo de este blog tienen cumplidas referencias de mis gustos. Ahí lo dejo. Y, por cierto, seguramente soy uno de los culpables del ERE de la 2. No la veo. Y me gusta una serie de un patán gordo repartidor de correo que ponen en la Sexta. Lo sé. No es moderno pero me gusta.
De lo de comer, pues soy un buen tripero sí, pero también ratilla y acabo siempre en los mismos sitios. Haciendo un exceso de vez en cuando y pidiendo vino (entonces paso de jugármela, vamos a lo conocido que cualquiera se gasta 25 euros a ver qué tal está). Y, de vez en cuando, la whopper no tiene rival (o la maligna hamburguesa XXL, esa que se ha puesto de moda).
De la ropa, sólo les diré una cosa. Hace años que no voy a zara ni a disfrazarme (ya no me cabe la ropa, en honor a la verdad); compro cada 4 años, cuando no me queda más remedio y procuro que sea todo en una o dos tiendas como mucho. Para mí el mercado de Fuencarral o el Xanadú, por poner dos ejemplos opuestos, son lo más parecido al infierno.
Buenos días y feliz semana.



jueves, 9 de noviembre de 2006

Fiestas de guardar


El otro día, la red se llenó de entradas sobre, a favor o en contra de Halloween. La verdad es que me da pereza hablar de algo así. No tengo muy buena opinión sobre ello pero igual es porque no me gusta disfrazarme. Pero, en todo caso, nos disfrazamos (los que lo hagan) en carnaval y no en otoño. Para mí es extraño que algo tan ajeno se convierta, de pronto o no tan de pronto, en algo propio, como lo de Papá Noel, por poner otro ejemplo. Ya puestos, ¿por qué no los santos inocentes el 1 de abril?

Y es que para mí, esto de las fiestas de otros que hacemos nuestras es algo raro. Como La Almudena. Ayer. Resulta que en Madrid capital el 9 de noviembre es fiesta (cuando es fiesta, que algunos años, si cae en fin de semana se cambia de santa y se celebra santa María de la Cabeza). Para mí, lalmudena de ayer fue mi segunda almudena. No me resulta familiar. Vale que mola no currar un jueves pero, realmente, me da un poco igual la fiesta (no se me ofendan los escasos pacientes que hoy no celebran nada y tienen que trabajar). Esa fiesta no es mía. Sin embargo, llega el 23 de enero y, aunque hace más de 10 años que no puedo celebrar San Ildefonso, pues como que me entra algo por dentro. Y eso que, incluso entonces, había años que no se celebraba en beneficio de, supongo, algún otro santo patrón. Recuerdo (aunque no sé si era costumbre arraigada o algo esporádico, tal vez repetido dos o tres veces) lo de ir a Madrid a las rebajas el día 23 de enero. Ir de tiendas mientras todo el mundo trabaja. Incluso a mí puede gustarme ese plan de compras.

Esto de las fiestas lo llevamos grabado a fuego. Algo que aprendemos desde pequeños. Todavía me acuerdo de Santa Bárbara (y no sólo cuando truena) porque era la patrona de nuestro colegio público (sí, han leído bien, la patrona del colegio público). Luego uno cambia de ciudad y se adapta a las fiestas de otros pero no es lo mismo.
Lo de la forma de celebrarlas sí que es otra historia. Les aseguro que es raro que me vean alguna vez en Valencia en Las Fallas (¿o se dice en Fallas?) o en la Mercé barcelonesa por la simple razón de que ODIO los petardos, la pólvora y el fuego en general. Tampoco me esperen haciendo cola en el Pilar el día 12 de octubre. No intenten explicarme lo bonito que es, lo del olor a pólvora, lo de las flores, ... de verdad, no lo intenten. Incluso después de casi 4 años viviendo en Sevilla les tengo que decir que a la Semana Santa le pillé en tranquillo, de la Feria, el último año aún pude llegar a pasármelo bien algún rato. Del Rocío ni hablamos (aunque no es sólo fiesta sevillana). Mientras viví en Getafe, había dos fiestas hacia el mes de mayo que eran las fiestas de allí. También tenían que ver con una virgen que la llevaban al y la traían del cerro de los ángeles. Tampoco es que las sienta muy mías. Vale que era curioso, pero nunca fui a verlo in situ y vale que esos días no había clase ese día pero, si por eso fuera, mi calendario estaba lleno de festivos.

Supongo que, por la misma razón, es difícil explicar por qué me gusta el Corpus, por ejemplo. Esa fiesta en la que, en procesión y bajo palio (que, en Toledo, consiste en que cuelgan toldos todo lo largo del recorrido), se pasean los curas, los militares, los rancios cofrades, los fachas cofrades, los fachas rancios, toda la toledanidad, el cardenal, el alcalde, el presidente de la junta, el general de la Academia y toda la hostia (en el sentido literal de la palabra, que la pasean, a la hostia digo, metida en una
maravilla del siglo XVI), todo ello por las calles empinadas de Toledo en las que, desde primeras horas de la mañana, alguien ha esparcido toneladas de manojos de tomillo (lo mejor para los alérgicos), adornadas con horribles hornacinas y maceteros de cartón piedra, mientras por una megafonía colocada ad-hoc por la ciudad se retransmite por un cura más rancio que todos los curas la procesión y se radia, cual momento posguerril, el discurso del cardenal al llegar la custodia a la plaza central para que todos puedan oir, dependiendo del año, la fatwa contra el ministro Ledesma por haber promovido la ley del divorcio en los primeros 80; los alusiones (casi)personales, cuando tocaba gobernar a los socialistas en la ciudad imperial; las constantes soflamas contra el matrimonio homosexual, la enseñanza de la religión; ... para terminar yendo a zocodover a ver el desfile de los cadetes de la academia.

Contado así, hasta a mí me parece horrible. Sin embargo, qué quieren. A mí me gusta. Y eso que hace años que no puedo ir porque entre que vivía fuera y que cada año cae en un dia distinto (jueves o domingo o los dos, como este último) me era difícil (un año estuve a punto de proponerle a mi jefe "te cambio el 28 de febrero, día de la patria andaluza, ahora llamada nación, por el correspondiente al corpus toledano" pero me vine abajo. Seguro que no iba a entender que prefiriese mi fiesta a la conmemoración del referendum de la autonomía andaluza. Ya saben, mis fiestas.
Para mí el Corpus es sinónimo de salir hasta tarde, de mucha gente en la calle (¿dónde están el resto del año?), del tomillo, de comer bien, de las sillas atadas unas a otras en la calle desde la víspera. He desistido en intentar convencer a nadie más, a cambio tampoco acepto argumentos a favor de otras fiestas. Al que le guste, que se vaya a Buñol a que le aticen con tomates, se plante en Teror a ver a la virgen del pino o se disfrace de mamarracho (que diría mi abuelo) y se plante en los carnavales gaditanos. Pero a mí que no me esperen.

Por cierto, ayer en Rascafría (que eso sí, siguiendo una costumbre muy madrileña, me fuí a la sierra el día de fiesta) me encontré con un montón de setas. Por si quieren,
aquí se las dejo. Como no tengo ni idea, se quedaron todas allí. Por si acaso.

Que tengan un buen fin de semana.

miércoles, 8 de noviembre de 2006

actualizado

Lo ha anunciado hoy en su blog, pero a mí me lo dijo antes. Me mandó un mail el otro día. Empezaba "Hola Dr. Malcolm". Casi me caigo de culo. Me pedía que actualizara en enlace, que lo iban a cambiar (Para ser totalmente honestos, el que me escribió decía ser asistende del profesor, pero yo creo que era él...).

Es la razón por la cual aquellos de ustedes que están suscritos al tratamiento de feeds malcomianos recibieron como nueva una entrada antigua a la que únicamente había hecho un pequeño cambio.

Esto del blogger beta es lo que tiene, todavía no lo controlo del todo. Sé que hay quien no puede ver los comentarios desde su oficina (será cuestión de hacer valer las influencias con los de informática. Creo que unas sonrisas suelen valer).


Mientras, intento retomar el ritmo de actualización (aunque sea con entradas como esta).

En Segovia


Pues sí, queridas y queridos pacientes, gracias a la casa que ha tenido a bien contratarme, he pasado dos días en la ciudad del acueducto, aprendiendo cosas como qué es la escucha activa, el poder blando y otras movidas de ese pelo. Estuvo bien. También nos dimos cuenta de que salir de copas un lunes en Segovia es un planazo. Por lo demás, todo sigue igual. Como la vida (sobre todo, la de Julio Iglesias).

¿Por qué les cuento todo esto? es una excusa más para:

(1) Contarles que cené con el Sr. GafasdePasta, segoviano hasta la médula, que dimos un bonito paseo con él de guía mientras me contaba bonitas historias segovianas sobre la más-que-dudosa judería segoviana y, sobre todo, que pude ver con mis propios ojos el lugar del "no me diga nada agente, que en el pecado llevo la penitencia"; y
(2) Para tener la excusa perfecta y ponerles una canción de Los Petersellers, iconos de la cultura popular injustamente tratados por la crítica (que no el público) que aborda de forma peculiar temas tan nuestros como la segovianidad del cochinillo o los regímenes (alimentarios, se entiende), todo ello a ritmo del gran Ray Charles y su hit the road jack.

Pues eso querida audiencia: ¡¡Lechón!!


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viernes, 3 de noviembre de 2006

La isla de ayer salió de aquí

Me encontré con el libro accidentalmente en casa. Ni lo recordaba, pero al abrir la primera página, allí estaba.
¿Alguien más lo ha leído?

jueves, 2 de noviembre de 2006

Mi isla

Dejadme soñar,
dejad que imagine un tiempo y un espacio
que satisfagan mis ansias de aventura,
que doten de imaginación y color
a las sombras que aspiran a nacer y perdurar.

Que no se turben los políticos.
Que los geógrafos no se alarmen.
Mi pequeñita, diminuta isla,
no romperá el equilibrio de los bloques
ni cambiará el trazado de los mapas

Os lo ruego tecnócratas y economistas,
mandarines y fanáticos del orden,
¡dejadme!

Forjada en noches de insomnio,
acariciados mil veces sus contornos por mi deseo,
tenazmente soñada,
insignificante
pero maravillosa...

¡AQUÍ ESTÁ MI ISLA!

PD. cuando alguien (d)escribe mejor que uno es mejor dejarle la palabra (como siempre, premio para el que adivine el origen).

Feliz mini semana a todos

martes, 31 de octubre de 2006

¿Ordenó usted un código rojo?

Cada cierto tiempo, reponen en la tele "Algunos hombres buenos". Sí, esa americanada de juicios y militares un poquito tendenciosa. A pesar de ello, me gusta esta peli. Me gusta también esa demi moore pre-teniente o´neill o pre-acoso. Tan modosita, ella, incluso protestando enérgicamente.

Me cae un poco mal el personaje interpretado por Tom Cruise (y el propio Tom cruise, además) un abogado militar jovencito y sin experiencia que se pasa media peli luchando contra sí mismo, a la sombra de un padre demasiado importante, dedicado a algo en lo que no se siente cómodo (demasiado americano).
Pero la peli está bien.Está eso del “código rojo”, una orden superior que hay que cumplir aunque sea contraria a las normas. La moral está por encima de todo. Se trata de algo que hay que hacer y punto. Según avanza la película, nos enteramos de que la orden fue ordenada directamente por un oficial de alta graduación, interpretado por un Jack Nicholson en su salsa. El Coronel Jessep. Un fascista, destacado en Guantánamo, defensor y faro de la libertad frente a la amenaza comunista. Este tipo, a pesar de todo, disimula, lo niega. Él cumple las normas, no ordena que se vulneren.
El pipiolo de Cruise, de repente, se da cuenta de que la mejor forma de hacer confesar a Nicholson es tocarle las pelotas hasta que reconozca lo que ha hecho porque le jode tener que ocultarlo. Tener que disimular porque cree que tiene razón. Cree que lo ha hecho estaba bien, que responde al honor, a la decencia, a la lealtad. Que hace falta gente como él, con un par, que no se amilana porque todos los días desayuna a 500 metros de 2000 cubanos entrenados para matarle.¿No les suena de nada esta historia?
Una pista: recuerden las últimas apariciones de los Aznar reclamando disculpas de invasiones, metiendo bolis por escotes, dando gracias porque cada vez hay menos españoles subidos a los andamios, … Así son. No lo pueden evitar, cuando les provocan, se creen con patente de corso para cualquier cosa con tal de defenderse de lo que entienden por ataques.
Y yo creo que el coronel Jessep es una buena representanción de todo eso. Tratan de disimular (o no) con las bodas gays o con el catalán en la intimidad. Todo eso está muy bien, pero cuando les tocas las pelotas, cuando cuestionas algunos de sus valores inquebrantables, estallan, sacan su verdadero yo. No pueden evitar que le salga el pequeñofascista Coronel Jessep que llevan dentro.
Porque sí, porque ellos lo valen. A la mierda los moros, los maricas o los catalanes. A la mierda con todos ellos. Ellos son así. Sí, ¿qué pasa? Y al que no le guste es que es un antipatriota, un amigo de los terroristas o cosas peores.
Lástima que la Guantánamo de Jessep o de Bush estén tan lejos. Si por ellos fuera, Lavapiés se quedaba limpito en un par de semanas. Eso sí, los más fuertes, que se queden confinados en guettos para que les recojan por las mañanas en camiones para llevarlos a las obras y por la noche devuelvan a los supervivientes (qué insolencia los negros estos, que quieren arneses y cascos de seguridad, tendrán valor!) a sus agujeros.
En la película, el tipo lo reconoce. "Sí, qué pasa? ordené un código rojo y volvería a hacerlo." Y va a la cárcel. Mientras, en la vida real, Aznar es profesor en Georgetown. A veces la realidad supera a la ficción.
Otro día les hablo de qué películas me recuerdan a la izquierda patria. Buenos días.

jueves, 26 de octubre de 2006

Realidad o ficción


Siempre me han gustado los videojuegos. Siempre. Y cada vez más. Aunque de un tiempo a esta parte sólo juego a dos o tres, siempre los mismos.
Pero no vayan a creer que por el haber hecho al sevilla campeón de liga cinco años seguidos, y haber ganado 3 copas de Europa, alguna de la UEFA, la del rey e, incluso, el mundialito de clubes, me creo capaz de entrenar a la selección española y conseguir que gane algo. No. De momento, puedo distinguir sin demasiados problemas la realidad de la ficción.
Sin embargo, algo que para mí es evidente, resulta que para esos politicastros que tenemos, de tan simple, es imposible de percibir. Confunden realidad y ficción constantemente. Y así les (nos) va.
Se empeñan, por ejemplo, en demonizar los videojuegos. Que si generan violentos, inadaptados, misántropos… Como si no fueran capaces de darse cuenta (leer, en realidad) que son simplemente juegos. Que el problema no está ahí. Que, salvo algún demente, todo el mundo cuando juega sabe que eso es ficción, juego, no realidad. Pretenden hacernos creer que si regulamos, restringimos, prohibimos, limitamos el uso, algo muy fácil para quien puede hacer y deshacer normas a su antojo, el problema desaparecerá.
Se empeñan en que si exigimos índices de masa corporal mínimas en las modelos de Cibeles, la anorexia y la bulimia desaparecerán milagrosamente de nuestras vidas. Angelitos. De nuevo la ficción.

Sin embargo, esta por llegar el momento en que oiga a alguno, o preferiblemente a alguna, despotricar, criticar e, incluso, denunciar el programa Supermodelo 2006. Porque de esto es de lo que les quería hablar. De este programa que no he visto entero ningún día pero que a trozos, en zappings, y así sí que conozco. Y lo detesto. Porque es pura realidad. Tele-realidad lo llaman.
Un programa que consiste en hacer creer a niñas, porque son niñas, guapas y con cuerpos bien formados que son feas, sin estilo, que no saben hacer nada. Hacerles sacar lo peor que tienen, putear a sus compañeras, pisarlas por triunfar (no me digan que eso no es real. La vida está llena de gente así). Cada vez que aparecen en la tele, una maricona loca y mala (que, además, según me dicen es de ficción, lo de mala que en lo otro ni lo sé ni me importa) les humilla, les dice que no valen para nada, que no saben andar con estilo, les hace llorar. Les mina la autoestima. Y eso que, ya les digo, son chicas guapas, normales, de la calle, de cualquier instituto. Imaginen el efecto en cualquier niña de 14 años con espinillas, a medio desarrollar y rolliza, bombardeada con imágenes y mensajes positivos en relación a su aspecto y la relación directa con el éxito social.

Todo eso por no hablar del mensaje que subyace en el engendro televisivo. Bueno, en realidad no es que subyazca, salta a la vista: una modelo no tiene sentimientos, sus gustos no importan. Hay que desfilar con cualquier tipo de ropa, te guste o no, te quede bien o no, hay que poner buena cara cuando te pintan el cuerpo y te hacen fotos a 25 centímetros de los pezones. Una modelo no tiene vergüenza. Hace lo que le piden y además sonríe. Si no, ya vendrá otra que lo hará igual o mejor y, seguramente, más barato. Así es el mundo real de las modelos.

Ya puestos, después de la clase de pasarela, de maquillaje, de fotos, de vestuario, de estilismo (de la hija de puta, fea como el demonio y con una voz merecedora de un apaleamiento ritual que ejerce de profesora de estilismo no diré nada más), después de todas esas clases, decía, ya puestos, ¿por qué no una de viejos babosos? (“aarrfff, hola guapa, ¿quieres que papi te haga un regalito?”)¿de cocainómanas? (“córtame un poquito más esa raya que ya no siento el velo del paladar, anda”) ¿o de prostitución acelerada? (“tengo aquí 300 euritos por si te quieres venir conmigo un rato”). Total, una modelo debe hacer todo lo que le pidan los que pagan porque desfilen con esos modelitos. Además, son mayores de edad, libres de hacer lo que quieran, dirán. Pues eso. Ya puestos. La realidad es dura.

Y a todo esto, ¿dónde están todas esas defensoras de la causa femenina, secularmente indignadas por los anuncios de Axe o de Dixán, mecánicamente ofendidas por que aparezcan mujeres y cuerdas en una misma imagen a menos de 15 metros de distancia?. ¿Dónde están?

Las del gobierno, supongo que calladas. Es uno de los pocos programas que tiene audiencia en la cadena amiga, esa que le regalaron al amiguísimo. Como para protestar. Ya dijo Guerra que el que se mueve no sale en la foto.
Las de la oposición. La verdad, ni están ni se las espera. Son de las que piensan que, en realidad, la mujer donde debe estar es en casa, cuidando de la familia (esa institución que la conjura judeomasónica quiere abolir con eso de los matrimonios homosexuales y demás perversiones que le dejan sin sueño a Rouco y los suyos). Como mucho, piensan, que estudien alguna carrerita, si acaso que trabajen unos añitos, pero luego a casa, a educar a sus niños, a tomar té con pastas por las tardes con las amigas en Mallorca y, una vez al año, participar en el rastrillo de nuevo futuro. Así que, si las chicas van a eso, se merecen lo que les pase. Se lo han buscado.

Así que no esperen mucho más. Yo se lo digo, están en un mundo de ficción. Pensando que el problema es si la etiqueta dice 34 o 38 o XXS. Si una modelo tiene un IMC de 18 o de 12,5. Cuestión de números. Es lo fácil. Que los jóvenes son violentos? Que no jueguen a los videojuegos. Que las niñas son anoréxicas? Prohibimos la talla 34 (se dan cuenta de cómo suena? Prohibimos la talla 34. “hola que quería una falda de la talla 34. Lo siento está prohibida. Ah bueno, pues si está prohibida, deme una 56, por favor. Eso sí que le valga a mi niña que tiene un perímetro de cintura de 58 cm y unas caderas de 84). Es tan idiota que da risa.
Igual soy un exagerado (igual no. Lo soy, lo reconozco) pero me parece a mí que el programita de marras da una imagen y trata a la mujer de una forma absolutamente degradante, como poco más que objetos sexuales, sórdidos, bajo una capa aparente de glamour, exclusividad y riqueza que apesta.

Lo sé, prometí no indignarme en el blog pero ya les avisé, no tengo palabra y soy inconstante por naturaleza.
Buenas tardes.
PD: Por no hablar del País Semanal, que en su último suplemento de moda femenina (96 páginas para tirar a la basura) dedica un bonito reportaje tipo “la belleza está en el interior” retratando a algunos feos y feas oficiales (son feos pero inteligentes, luego son menos feos, parece decir) y luego llena el resto de páginas de moda y modelos imposibles.