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lunes, 26 de noviembre de 2007

La crónica

Como decíamos ayer...
Venga, vale. Ya actualizo. Aprovecho además, para atender una petición de los oyentes.

El sitio: Por segunda vez en lo que va de año, he estado de concierto en la Joy. Este dato, absurdo en sí mismo, no significaría nada si no es porque hasta junio no había pisado allí nunca antes.

La verdad es que da gusto ir ahí de concierto. El sitio está chulo, no cabe mucha gente así que no hay muchas apreturas. Puedes moverte razonablemente. Además, con su poquito de guardarropa, sus barras, su telón, vamos, un antro pequeñoburgués en toda regla. Y eso, a determinadas edades ya se empieza a apreciar. Es lo más parecido a un concierto privado que podemos aspirar.

El concierto: Esta vez fue Josh Rouse, anteriormente The Sunday Drivers, de lo que ya hablamos en su día. Otra vez pop del bueno. Elegante, que dirían los más letrados del lugar. Es curioso esto de Josh Rouse. Un tipo del que no había oído hablar hasta que anamari me lo recomendó a la salida del concierto de Micah p. hinson allá por el mes de febrero (fue en febrero, no?) y que, ahora es uno de mis ruidos de cabecera. Yo solo había visto algunos videos en el youtube, en plan actuaciones acústicas, alguna entrevista y así.

Llegamos justo cuando salía al escenario con el grupo. Un batería que le hacía la segunda voz de forma más que solvente, el bajista, con pinta de colega de toda la vida, y un teclista, el que sale en los videos del youtube. Los tíos tocaban muy bien y el sonido era realmente bueno, a pesar de cuatro idiotas completamente desubicados se empeñaron en hacer más ruido que toda la banda.

Empezaron con canciones del último disco (Country Mouse City House, que deben ustedes conseguir a la voz de ya!) pero de vez en cuando alguna de subtitulo (otro obligatorio) e incluso del Nashville (la tercera en la frente). Como ven les recomiendo discos cual converso poseido por un ataque de fe. Desde luego si buscan al heredero de Joey Ramone, Josh no es el elegido.
Él mismo dijo que su música era "wintery". Ahora que el frío parece que ha llegado para quedarse, no hay nada mejor que Rouse como banda sonora para un paseo por la tarde. Pues eso, wintery (aunque a veces, aunque sea verano, alguien pueda sentirse wintery). Pero no se crean que todo es melancolía, no. También hay varias canciones para las mañanas soleadas de los domingos e, incluso, para que el atasco matutino sea algo más llevadero.

¿Que cómo terminó el concierto? pues el tipo se fue. Y volvió para el primer bis. Él solo. Con su guitarra. Se cantó un par de canciones y se piró. Pero qué canciones. Entre ellas, Winter in the Hamptons. Acojonante. Y luego volvió. Y cantó Sad Eyes. Primero él con el teclista y luego se les unió el resto. Una de las canciones tristes más alegres que he oido ultimamente. Tremenda. Se la dejo por aquí para que la disfruten (
letras).




Y esto fue todo el concierto. Que no es poco. Si quieren una crónica más profesional, aquí.



Ah! yo también les he echado de menos.

viernes, 2 de marzo de 2007

La ilusión

El miércoles por la noche, gracias al gran viracocha, antes llamado kariano y tornado ahora en gestor cultural de primer orden, asistí al ensayo general de La Ilusión, en el teatro de La Abadía, que se estrenó anoche.

(No se vayan a confundir: de lo que viene ahora no sabía nada hasta que internet en general y la wikipedia en particualr me han iluminado). La Ilusión es una obra de Corneille, que fue un escritor francés del siglo XVII, coetáneo de Molière (hay quien dijo que corneille fue su negro) o Racine (siempre quise escribir coetáneo), que trata del amor, de la fidelidad, pero también del teatro. Es teatro dentro del teatro dentro del teatro. La leche, y tiene 400 años. Ríanse uds. de los wachovsky y matrix.

Como no soy un experto y es una obra de la que no tenía ni idea de su existencia hasta la propia mañana del miércoles, no intentaré hacer ningún tipo de crítica. Sólo les digo que me gustó. Me gustó mucho (en ese contexto y de teatro gratis pues es fácil que te guste, dirán algunos. No lo niego pero, en todo caso, me gustó, y mucho, mucho más de lo que sugeriría el hecho de no haber pagado).

Los actores son muy buenos, todos. El montaje también. Los figurines de Caprile son muy bonitos y el texto de Kushner, que lo ha adaptado y modernizado, también merece la pena. La obra dura dos horas con un pequeño descanso y no se hace larga ni pesada en ningún momento y el final es realmente sorprendente (no digo nada que no se diga en otros sitios, eso sí, no lean la entrada de la wikipedia sobre la obra si piensan ir a verla).

Hasta aquí el culturetismo. Sigo con lo mío.

Me gustó todavía más el ambiente del ensayo general. Un ambiente tope corazziano-gafapastil, de actores jóvenes, de amigos, y con José Luis Gómez sentado en la butaca de al lado de la mía.

El teatro estaba lleno de gente que se abraza y se besa mucho y se habla tocándose, en plan, te muestro mi interés verdadero por lo que me dices pasándote la mano por los hombros y así. Algo que a mí me da, a la vez, mucha envidia y mucha aprensión. Eso del contacto personal me da bastante cosa, en general. Mi terapeuta dice que con diez o doce años más de terapia igual llego a superarlo y podré saludar con dos besos a mis amigos y amigas sin problemas excesivos.

No en serio. Me impresiona la forma en que somoz capaces de rehuir el contacto físico hasta casi llegar al pánico. Y eso me da una envidia tremenda (sobre todo a la vista de cómo están algunos actores y actrices, que madre mía).

Si la próxima vez, cuando les vea en persona me abalanzo sobre ustedes en un abrazo de oso, no me lo tengan en cuenta, estaré practicando las técnicas que me han recetado.

Que pasen buen fin de semana y cuídense.