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martes, 24 de junio de 2008

a defenderse tocan!

aquí estamos en pleno solsticio de verano y con la selección en semifinales. Así que me he dicho: "Malcolm, Podemos!!".
y ale, a escribir. "Hooooyyy: el españoooool"
Resulta que salen unos señores muy listos diciendo que hay que defender el español. Y entonces uno puede leer a la ministra. Tambien a alguien diciendo algo sensato. Bueno, y también esto, ese tono pseudo irónico políticamente correcto, mezclado con la condescencia pija-progre tan lamentable.
Y yo me pregunto: después de años viendo las películas, series, programas de la tele, doblados al español, estudiado la literatura española en español y, algunos, la literatura universal también en español, y de tener, a lo sumo, tres o cuatro horas semanales durante 8-10 años en el colegio/instituto de inglés, ¿podemos afirmar que somos bilingües?¿que hablamos inglés como holandeses o noruegos? En mi modesta opinión, no. No podemos.
Otra más: después de todo eso, ¿podemos afirmar que hablamos perfectamente español? ¿sin faltas de ortografía? ¿usando la sintaxis correcta en cada caso?. En mi modesta opinión, no. No podemos. A la vista está. No sé ustedes, pero yo recibo cada día entre 20 y 30 mails de trabajo diarios. Dos, a lo sumo tres, están bien escritos. Del resto, ni hablamos. Sólo diré que ójala las únicas faltas fueran la del uso lamentable del infinitivo por el imperativo. "Ves tú, ir vosotros" NO es el imperativo del verbo ir.
Entonces, ¿qué nos hace pensar que con el español recluido a tres o cuatro horas de clase, con toda la sociedad (o sus instituciones, medios, etc.) empleando otro idioma, el que sea, es suficiente para que no se deteriore?. No lo sé. Ni tan siquiera estoy seguro de que podamos afirmar que quienes vivan en esa inmersión vayan a ser capaces de emplear esa otra lengua correctamente. Si no hemos sido capaces de hacerlo con el castellano en 40 años de opresión franquista-lingüística...
¿Y si exigiéramos un nivel determinado de conocimientos de lengua española para hacer valer en cualquier parte de España títulos oficiales obtenidos o convalidades por cualquier institución del Estado? Si se lo exigimos a los extranjeros (que se lo digan al Cervantes) o si queremos hacer firmar contratos de integración a los inmigrantes, ¿por qué no?
en todo caso, como dicen por ahí: ellos lo eligen, así que ellos verán.
Y ahora, si es que todavía hay alguien por ahí, poneRme en los comentarios lo que se os ocurra (es una orden. En tiempo imperativo).

jueves, 3 de mayo de 2007

Crédito

Seguro que alguna vez les has pasado eso de llegar al mostrador de recepción de uno de esos edificios de oficinas enormes y que una señora, cuyo pelo ha estado teñido durante las últimas dos décadas y media, les pida, sin ni siquiera mirarles a los ojos, el dni y les pregunte, casi escupa, eso de “¿de qué empresa viene?” o lo de “¿a dónde va?” molestas, casi ofendidas, porque alguien ose dirigirse a ellas.

No se engañen, esas señoras no les hablan así por casualidad sino porque creen que aún les queda crédito para hacerlo. El crédito que les dio ser, en algún momento de alguna glaciación anterior, lo más en (rancia) belleza patria, sin importar otros talentos.

Como esas imágenes de las azafatas de Iberia de los 60, algunas de las cuales todavía pueden verse en algunas rutas nacionales conservando los aires y modos de quien fue, un día, mito sexual de una trupe de españolitos que se creían ejecutivos y volaban en el recién estrenado puente aéreo.

Esas mujeres, cuyo único crédito para tratar así al resto de la humanidad es un pasado de belleza pasada o de cierto atractivo, igualmente pasado, ignoran que el saldo de su crédito está a cero desde hace tiempo y, aún así, continúan extendiendo cheques de mal rollo y peores formas que sus cuerpos ya no pueden pagar.

Esto del crédito es algo difícil de asumir porque, al igual que en otras cosas, no todos tenemos el mismo crédito ni todos los créditos duran igual ni valen lo mismo.

Los que nacen bajos o gordos o feos tienen un crédito muy limitado y tienen que invertir en otros valores diferentes para suplir su déficit con otros activos. La simpatía, el humor, tocar la flauta o apuntarse a un gimnasio, lo que sea para tratar de sobrevivir en la economía de este mercado. Otros, los que nacen con todo eso junto, no les queda otra que abrir un blog, cambiarse el nombre y hacerse llamar Doctor. Y ni así. Pobres.

Siempre habrá, eso sí, gente que siga viviendo toda su vida de un crédito tan efímero, incluso años después de que desaparezca. Sin ser conscientes (o tal vez sin querer darse cuenta) de que nada, ni siquiera la jenka (por más que dijeran que era el baile de moda en los cuarenta y ahora en los ochenta enrolla mucho más) dura para siempre. Y sin embargo, algunas siguen creyendo que son las reinas del instituto (bueno, eso en el caso de que llegaran tan lejos en su educación).

Porque ese es el problema: cuando se acaba el crédito. Como ir a un cajero y que te diga que has excedido tu límite o ir marcar con el móvil y que oír una voz metálica recordándote que tu crédito se ha agotado (hay que ver los crueles que son esos ingenios del demonio). Mientras tenemos crédito podemos hacer lo que nos dé la gana. Reírnos de los patéticos moscones de discoteca, colarnos en el supermercado, regalar una flor a una desconocida. Pero cuando se acaba, es mejor asumirlo y buscar algo nuevo en lo que invertir nuestros doblones.

No hay nada más patético que ir a una reunión de antiguos-lo-que-sea y ver cómo la gente trata de comportarse como solía en una especie de día de la marmota grotesco. Sobre todo porque, habitualmente los otrora guapos ahora están más calvos y/o gordos y las anteriormente-conocidas-como las buenorras tienen, como me dijo el otro día una amiga, sus encantos unos cuantos centímetros por debajo de donde habían estado.

Hay algunos que, hartos de ser pobres, de ser los que se quedan fuera en las fiestas, deciden asaltar un banco y se operan. O van a cambio radical. Pero ya se sabe, en el caso de que no te pillen, tienes que pasarte el resto de tu vida disimulando y aparentando ser lo que no eres (y ya se sabe lo que hacen las costuras a quien no está acostumbrado). Miren al Dioni.

Lo bueno de no tener tanto es que, con el tiempo, sólo se puede mejorar, en lo que yo llamo la justa redistribución de la riqueza (al final, todos calvos, que diría mi abuelo).

Así que, ya saben, paciencia si disponen de algo de este crédito del que les hablo, no lo malgasten y, sobre todo, cuando se queden sin él no actúen como si aún fuesen multimillonarios. Mantengan la dignidad.

jueves, 8 de marzo de 2007

el 8 de marzo


Ya saben que hoy se celebra el día de la mujer trabajadora. Vaya por delante mi felicitación para todas. Y aquí vuelco, sin que sirva de precedente, unas relfexiones sobre el tema:

1. Hace unos días, se pidió la retirada de cierta campaña de publicidad por incitar a la violencia contra las mujeres. Una campaña que no había visto. Desde entonces la foto de marras ha aparecido día sí día también ha aparecido en infinidad de blogs, diarios escritos y digitales, etc. A lo grande. Al final se ha retirado la campaña a nivel mundial, después de que todo cristo la haya visto y comentado durante una semana. Bien.
2. Hoy la red 1.0, la 2.0 e, incluso, la vida real se llena de opiniones, celebraciones, reivindicaciones y todo tipo de actos sobre el particular. Veremos, seguro, al ministro Caldera o a Zapatero rodeado de mujeres, con la vicepresidenta a la cabeza y seguro también a Gallardón, Rajoy y otros cabezas pensantes de la derecha rodeados de señoras, con ana botella a la cabeza (nótese que en el pp siempre hay señoras y en la izquierda mujeres). Y el resto del año, ¿qué? al final, otra creación de marketing. Como san valentín o el día del padre. Sólo que político y de gestos, ¿dónde están los debates serios sobre las políticas y los enfoques de género, que los hay y muy buenos y necesarios? se quedan en las universidades, en las consultoras, en los gabinetes, en centros de estudios,... sin la repercusión que necesitan.

3. Hoy (para ser exactos ayer) coincidió que el senado aprobó una ley para aumentar la igualdad o no sé qué; otra más, y van ni se sabe. Casualmente ayer para que hoy fuese portada en los periódicos, aunque no contaban con que les quitaran la primera plana el hooligan zapatero y el gentleman García Escudero y su selecto club de animosos parlamentarios encabezados por el otrora monolguista y ministro y actual alcalde de Burgos.

4. Y qué dice esta ley? (les enlazo el pdf del senado) dice que la igualdad es el 40%. Toma ya las matemáticas. Miren que no soy yo mucho de listas paritarias por ley, pero si te pones te pones, y si no, pues nada. Pero consagrar que los hombres y mujeres son iguales en dignidad y no sé qué más cosas y luego decir que las listas electorales son paritarias si hay un 40% de cada uno de los sexos, para eso mejor nos quedábamos en casa. Es que sus señorías son de letras, dirán. Já. Y los y las feministas, ¿qué dicen de esto?

Yo digo que, aunque la mona se vista de seda, mona se queda. No es un triunfo de la igualdad sino una concesión graciosa de los hombres, que componen los aparatos de los partidos, que hacen las listas, que tienen, en definitiva, el poder. Qué cinismo, vestir de igualdad lo que es, en realidad, una concesión. Mírenlo como quieran pero yo creo que es eso.

5. Sin embargo, lo que más me sorprende de la ley, y es precisamente lo que más se publicita de ella, es lo de la baja de paternidad de 15 días para los hombres, que se irá ampliando poco a poco hasta un mes en los próximos 6 años. UUFF!! súperlocos!

Eso es más que nada dirán. Y estoy de acuerdo. Pero la medida es tramposa en sí misma, esconde un cinismo parecido a lo del 40%. O aún mayor. La ley no afronta lo que en mi opinión es el enfoque de género. Al menos en este punto. Al menos lo que yo entiendo que debería ser el enfoque de género en este punto. En mi opinión, obligar y no posibilitar al padre, a tomar ese permiso, que además debería ser igual en tiempo y sucesivo al de la madre, eliminaría las discriminaciones reales a las mujeres por asunto de maternidad. Sí, los hombres no parimos pero podemos y debemos cuidar de los hijos recien nacidos. O qué pasa? que tras 16 semanas de la madre y 2 del padre, ¿el niño ya se cría solo? ay, perdonen, me olvidaba de la hora de lactancia, que ahora la ley esta permite tomársela al padre también.

Una ley justa, igualitaria, corresponsable y todas esas palabras que llenan las bocas de ministros y ministras, y las exposiciones de motivos de leyes, sería aquella que hiciese que la paternidad/maternidad fuese un asunto de dos, de obligado cumplimiento, de ejercicio compartido de la responsabilidad de ser padres. Hace mucho hablé aquí de las adopciones y lo exigente que se pone el estado para dar un hijo en adopción, sin embargo el mismo estado, si el hijo es natural permite y legisla a favor de la falta de exigencia y compromiso. Eso es coherencia, sí señores.

Una ley justa, decía, es la que dijera que si no podemos cambiar el hecho natural de que son las madres las que paren, al menos cambiemos el hecho cultural de que son las madres las obligadas a criarlos, las obligadas a dejar sus trabajos, las obligadas a renunciar. Impongamos obligaciones a los hombres, no basta con permitirles, no obligarles, que se tomen un permiso de 15 días, frente a las 16 semanas de la madre(que, no sé a ustedes, pero a mí me suena a vacaciones más que a deberes con un niño).

Y, de nuevo, les diré que no he oido todavía a ningún político ni ninguna política, a ningún o ninguna sindicalista, a nadie, pedir este tipo de medidas, ¿será porque no se han dado cuenta? o ¿es que no les interesa? La lástima es que si de la izquierda no podemos esperar este tipo de cosas, ¿a quién le vamos a pedir cuentas cuando gobierne Esperanza Aguirre?

PD: aquí les enlazo una reflexión de fanshawe, que a su vez, enlaza otra sobre una necesaria perspectiva de género, pero de verdad.