
Me ha costado diez años en Madrid ir a la Feria del Libro, con el paréntesis de los 4 en Sevilla, claro. Aunque en este caso, tenía excusa: las fechas. Y es que echar la tarde en el Retiro en plenos exámenes es algo al alcance de muy pocos (¿verdad, peric?).
El caso es que ayer domingo fui al Retiro. A la una de la tarde para ser exactos. Así que ya se imaginan. No había casi gente... No sé dónde habría más, si el sábado en el hipercor (con todo el mundo, yo incluido, dispuesto a fundirse el sueldo recién cobrado) o el domingo en el Paseo de Coches. Es increible que habiendo la misma mucha gente, fuesen tan diferentes los individuos de uno y otro sitio.
El caso es que entramos por la puerta de O´Donnell. Por la parte de las casetas oficiales. Lo primero que ví, la del Instituto Geográfico Nacional, con sus mapitas topográficos, sus fotos aéreas. Cómo me gustaba ir a la tienda de Ibáñez Ibero a ver las ciudades desde el cielo (valían 500 pelas, demasiado para un capricho hace 12 años) que ahora nos enseña el google earth. Un mensaje: el foto-plano de Toledo colgadito al lado del de Burgos. Qué emoción!
Seguimos andando entre casetas de todos los Ministerios, Consejerías, Diputaciones Provinciales, ... y, de repente allí, en medio de todas, miro a una caseta y pienso "Joder, cómo se parece ese tío a Benjamín Prado!". No había nadie haciendo cola ni el tipo firmaba nada así que pensé "Igual no es". Me acerqué a ver el calendario de firmas y sí, era él. Allí con su cara alargada, más aburrido que la leche y sin nadie a quién firmar. Su aspecto ayer y casi siempre es el del amigo macarra que le ha dado por leer y escribir entre botellón y botellón. Podría decirse que es a la literatura lo que Sergi Arola a la cocina (no me puedo creer que haya escrito eso. Qué pedante me pongo los lunes, por Dios!).
Cogí su último libro para que me lo firmara y nada, el tío bastante simpático, dadas las circunstancias y yo nervioso (sí, sí, que me puse nervioso). Le dije que había empezado a leer su novela del pistolero zurdo (ya les he hablado de ella) y que la primera vez que lo ví fue en la universidad hace unos 10 años en un curso sobre poetas jóvenes. Eso es lo que conocía de él. Su poesía, y no demasiado. Últimamente también sus apariciones en Extravagario (del insoportable Javier Rioyo). Eso y su odio a la viuda de Alberti me lo hacen simpático.
Después seguimos andando y pasamos por varias casetas de librerías de autoayuda, una dedicada a los libros de ajedrez (me acordé de tí, Pierre), varias librerías extranjeras, de historia,... Ví a una escritora que (no) firmaba libros, a Álvaro Pombo en la librería Homosexual (así decía el cartel), a Josefina Aldecoa con cierto éxito (la tipa parecía que había saltado de la contraportada de cualquier libro, estaba igualita que en una foto), a García de Cortázar, que también tenía su público, y a Delibes hijo que, de perfil, es igual que su padre; también estaba firmando Chus Gutiérrez, tan feíta la pobre (además, a las dos de la tarde, con el calor y firmado ejemplares de El calentito tenía una mueca nada favorecedora).
Como íbamos con prisa porque teníamos reserva en "La Vaca Verónica" (altísimamente recomendable, en la calle Moratín) nos quedamos a mitad de feria y dejamos las casetas importantes, las de renombre para otro día, pero bueno, la cantidad de gente que se veía daba un poco de miedo así que tampoco pasa nada. Igual alguna tarde de esta semana me paso por allí.
Bueno, que les dejo con un poema de B. Prado dedicado a la Isla de Redonda, caribeña, deshabitada, en la que reina, con el nombre de Xavier I, Javier Marías (creo que firmaba el sábado. Una pena no haberme enterado antes). VIAJE AL REINO DE REDONDA, de Benjamín Prado.Una noche,el poeta Lawrence Durrell me dijo:-Dormir no tiene muros.Un día,Dylan Thomas escribió para mí:-No temas a las hélices que hacen girar tu voz.Hoy viajo hacia la isla de Redonda.Una tarde,pensé que cada paso que se da bajo el solnos acerca a la nieve.Una noche, supe que la verdadestá tan lejos de Jerusaléncomo antes lo estuvo de Berlín.Hoy zarpo hacia las playas de Redonda.No busco los placeres sin cicatriz de Ítaca;no busco un paraíso y las patrias no existen,no son más que un espacio entre dos extranjeros:voy a dejar atrás todo lo que nos ciega,nos vacía,nos roe,lo que es dulce en los ojos y acre en el corazón.Cuando llegue a Redondaenterraré en su arenalos puñales que el mundo ha clavado en mi espalda.-Nunca seas soberbio-me aconsejó una noche el poeta John Gawsworth-,pero defiende siempre tu verdad.Seguiré esas palabras –como si persiguierael rastro azul de un ángel malherido-para llegar al Reino de Redonda.Allí seré feliz,allí estarán ya juntos mis sueños y mi vida.