martes, 27 de febrero de 2007

casualidades

¿ustedes creen en ellas?
yo no pero resulta que el otro día me encontré, no recuerdo dónde ni cómo, con esta canción:



Y después, alguien me habla de donnie darko como peli de culto (después de haber ido a ver la exposición de escher, que es lo último en freak-gafapastismo, cualquier cosa). Y me entero que la canción sale en esa peli (que no he visto. Aún).

Y hoy, después de siglos sin ver un episodio de CSI Las Vegas, resulta que el que tocaba empezaba y acababa con ella.

Con todo eso, igual sí que existen. Por si acaso, con tantas coincidencias, aquí la suelto para que siga la cadena, como un mail de esos, pero sin pedirles que la reenvíen ni nada. Sólo que la escuchen. Y eso, si les apetece.


lunes, 19 de febrero de 2007

La redécouverte

Hace ahora más de diez años, va para trece, que lo conocí. Durante una Semana Santa fue mi profesor particular del dibujo técnico de primero de una carrera que intenté hacer con poca convicción y menos éxito.

No aprobé ese año, aunque sí al siguiente. No gracias a sus enseñanzas, sino a las de una academia de nombre absurdo. O tal vez sí, y lo que pasó es que lo que aprendí aquella semana tardó en fraguar algunos meses más, no sé.
Supongo, porque no lo sé, nunca lo supe, que tenerme aquella semana santa en su casa no fue idea suya, sino más bien de su mujer y de mi madre, primas hermanas de una familia hecha a base de impulsos. Maldita la gracia que le haría a él, supongo porque no lo sé, profesor de profesión (las redundancias nunca valen), en sus vacaciones tener que alargar el trabajo, en su propia casa y con un desconocido, pariente y lejano de su mujer.

Supongo que pensaría dedicar esos días a la escultura, porque eso es lo que era. Escultor, usualmente en piedra. Aunque aquellos días andaba enfrascado con otro tipo de obra: un violín. No, no era músico. Ya les digo, era escultor. Pero debió pensar que contruir un violín con las técnicas, materiales, barnices, manuales del siglo XVII (o XVIII, qué más da) era una obra de arte más.

Me dejaba en su estudio intentando dibujar levantamientos a partir de plantas y alzados imposibles y él salía al jardín de su casa. Un jardín donde convivían algunas de sus esculturas, varias gallinas de esas de patas gordas y con plumas, algún faisán y enormes árboles, no muchos. Salía al jardín para terminar de construir una escalera de escalones anchísimos a partir de traviesas usadas de tren que alguien le había dado (o vendido o robado, ya digo, qué más da). Unas traviesas que iban en la parte de atrás del coche el día que me recogió para ir a su casa, el día que lo conocí, unas traviesas que olían como huelen las traviesas del tren, mezcla de grasa, madera mojada y no sé que otras cosas, pero que es un olor inconfundible.

Mientras, yo me quedaba en su estudio, intentando dibujar algo pero mi inutilidad insuperable y la cantidad de cosas más divertidas que había allí me lo impedían. Era imposible no quedarse viendo las maquetas, los esbozos, las fotografías, los tintes para la madera a partir de claras o yemas de huevo,... Y el violín. Relleno de globos hinchados en su interior, tratando de empujar a la madera para que se combara lo suficiente. Allí aprendí lo que es el alma de los instrumentos.

Sólo pasé una semana en una casa, su casa. Suya de propiedad pero, sobre todo, suya de creación (también de su mujer, supongo, ya digo, no lo conocía lo suficiente). Había obras suyas en el salón, en la cocina, incluso en la pared de un baño, una pieza de cerámica incrustada. No les engañaré diciendo que marcó mi vida ni que sus enseñanzas fueron clave (ya les digo, ni siquiera conseguí aprobar). Simplemente me cayó bien, muy bien. Alguien que se esforzó en que aprendiera a dibujar a pesar de mi evidente desinterés y la notoria incapacidad. Aún conservo, después de tantas mudanzas, un pedazo de madera en forma de cubo de unos dos o tres centímetros de lado que él cortó y me dió para que intentara ver cómo debía estar dispuesto para proyectar aquellas sombras imposibles que eran la planta y el alzado que había que levantar. "Si lo ves en el espacio, lo verás en el plano", decía.

Después de aquella semana, volví a su casa un par de veces más. La primera, a una cena en el jardín. No recuerdo demasiado de aquella noche. No sé ni porqué fui. Era una cena familiar de una familia que no era la mía, aún siendo familia. No recuerdo casi nada. Me imagino que no lo pasaría ni bien ni mal sino todo lo contrario.

La siguiente, un día de enero lluvioso como sólo llueve en la sierra de Madrid en invierno. Frío y triste. De ese día sí que recuerdo más cosas. Recuerdo haber visto a una chica sentada en la escalera, sin parar de llorar, con la nariz enrojecida y los ojos tan rasgados que casi ni se le veían. Recuerdo el ruido de los murmullos de la gente, solo superado por el del agua cayendo sobre la cubierta del porche y recuerdo la escalera de traviesas escurrir el agua que no paraba de caer.
Si les apetece y les pilla por Madrid, hasta el 4 de marzo, en el Centro Cultural de la Villa tienen una retrospectiva de su obra. A mí me sirvió para redescubrirlo, recordarlo. Vayan y me cuentan qué les parece. Por si necesitan más referencias, el sábado hablaron de ella en Babelia (de donde he tomado prestada la foto).

viernes, 16 de febrero de 2007

musica para el fin de semana

El surfero hawaiano canta:


Do You Remember

Do you remember when we first met?
I sure do, it was some time in early September
You were lazy about it, you made me wait around
I was so crazy about you I didn’t mind

So I was late for class, I locked my bike to yours
It wasn’t hard to find, you painted flowers on it
I guess that I was afraid that if you rolled away
You might not roll back my direction real soon

Well I was crazy about you then and now
The craziest thing of all is over ten years have gone by
And you’re still mine, we’re locked in time
Let’s Rewind

Do you remember when we first moved in together?
The piano took up the living room
You played me boogie-woogie I played you love songs
You’d say we’re playing house now you still say we are

We built our getaway up in a tree we found
We felt so far away but we were still in town
Now I remember watching that old tree burn down
I took a picture that I don’t like to look at

Well all these times they come and go
And alone don’t seem so long
Over ten years have gone by
We can’t rewind, we’re locked in time
But you’re still mine
Do you remember?



Que lo disfruten y feliz fin de semana

martes, 13 de febrero de 2007

le llaman el desaparecido



Pues sí, ya sé que llevo más de una semana sin actualizar. La semana pasada fue larga como una semana larga con ponencia ante 100 desconocidos en un marco incomparable el martes, reunión de media hora el miércoles (era en canarias, así que para media hora, unas 7 de viajes entre ida y vuelta), más saraos en otro marco incomprable el jueves, tres reuniones más ese día y otras tantas el viernes.
Lo malo de mi ya-no-tan-nuevo trabajo es que me paso el día teniendo reuniones absolutamente prescindibles. Resulta que la gente que tiene poco que hacer se pasa el día organizándote reuniones para nada. Hace tiempo, Jordi escribió algo así como que a partir de cierta edad, el trabajo de la gente consiste en tener reuniones donde deciden lo que otros tienen que hacer. Tiene toda la razón. Yo todavía no he llegado a ese punto, a pesar de que otros se empeñen en convocarme a reuniones absurdas. El trabajo sigue esperando encima de la mesa cuando vuelvo.

Del viaje a Canarias poco puedo decir pero le prometí a julio que algo escribiría así que allá voy.

Lo más increíble es que, como el aeropuerto de Gran Canaria está en Telde, los únicos taxistas que hay son de ese pueblo. Eso no es increíble, lo sé, lo increíble es que te montas en uno y le dices "al parque de santa catalina, por favor". Aclaras que "en Las Palmas". Y el taxista sin ningún reparo se gira y te dice algo así como "ñóo, uhtéde me pueden indicá cuando vayamoh entrando?, es que soy de telde y no conohco bien lah palmah". ¿Que no lo no conoce bien? Ni bien ni mal, no tiene ni idea. Imaginen que se montan en un taxi en barajas y le dicen: a la puerta del sol y el tío les dice, luego, si eso, me indican.
Así son los taxis de canarias. Y no crean que fue mala suerte. Según me había avisado un compañero de la oficina de canarias, es la norma. Y no crean que llevan gps ni callejero ni nada que se parezca. Según me dicen, si tienes suerte, pillas a uno que sabe llegar a los hoteles. Eso con suerte (otro día prometo filípica contra los taxistas de madrid, que esos sí que tienen telita).

Eso sí, el Las Palmas un día increíble, 20 grados, brisa. Fuimos y volvimos andando a la reunión. Y esa es otra. La reunión era con un jerifalte del gobierno canario. Llegamos al control de entrada al edificio. 5 tíos con maletines. Ni máquina de rayos ni arco detector ni nada. Le decimos:
- Venimos a ver a fulano de tal, ¿es aquí?.
- Sí, ¿saben dond'éh?"
- No, ¿dónde?
- En la tersera plantah. suban por aquel assensor. Que tengan buen día señoreh.
Y para arriba. Estoy seguro de que si hubiésemos dicho que veníamos a asesinar al consejero hubiera dicho lo mismo: "¿saben dond'éh? En la tersera plantah. suban por aquel assensor. Que tengan buen día señoreh."
Luego comimos en un sitio enfrente de la oficina pequeñito pero muy bueno. Nos gustó. Y luego al aeropuerto, ambrosías Tirma de rigor en el freeshop y para madrid.

Pues eso, que no estaba muerto que estaba de parranda, leré lerele, leré leré

Ah! se me olvidaba la semana pasada también, entre sarao y sarao, hizo un año que tengo la consulta abierta...

jueves, 1 de febrero de 2007

pruebas de vestuario

Les contaré algo aunque se rían de mí.

Odio los trajes y las corbatas. Esto, que dicho así no tiene ninguna trascendencia, en mí caso que es mi uniforme desde que empecé a trabajar, de lunes a viernes (nada de casual fridays), y que lo será hasta que me jubile o me toquen los eurotrillones, adquiere tintes de tragedia, sobre todo porque la mayor parte de mi presupuesto para vestuario se va en esos engendros de costura.

Para terminar de rematar la faena, algún día que he venido a trabajar de sport (algún día suelto en navidad o en verano, sin nadie en la oficina y siempre con una retahíla de excusas y justificaciones bien memorizadas, claro) ese día, digo, encima, me he sentido incómodo. Manda huevos.

A veces, (aquí es donde van a empezar a reirse) de forma consciente, en plan que-malote-soy he venido con combinaciones conscientemente imposibles de corbatas y camisas. No se imaginen nada chillón ni cantoso, pero sí una corbata de rayas con camisa de cuadros sin ningún color común o cosas así. Yo noto que la gente me mira pensando "o es un hortera o daltónico o las dos cosas a la vez". Pero bueno. Asín soy yo.

Hoy, en plan ya súperloco que decidido ir un paso más allá. Una vez oí a Boris Yzaguirre decir que para los hombres obligados a ir de traje la libertad y la disgresión queda reducida a las corbatas y, sobre todo, a los calcetines. Y ahí que me he lanzado. Y he venido con unos calcetines azules de rayas horizontales verdes asomando por los bajos del traje gris de ojo de perdiz (que por qué lo llamarán ojo de perdiz). Si tuviera una cámara a mano me haría una foto (es más, no descarten que en algún momento lo haga). No sé, ustedes se reirán pero es mi forma de quejarme.

Bueno, eso y el pelo que tengo, que empieza a parecerse sospechosamente al de michael jackson five cuando todavía era negro (el efecto de la electricidad estática en combinación con los rizos al quitarme el casco es completamente aleatorio y muy divertido, igual también me hago una foto). Sólo cuand algún jefe me dice alguna impertinencia relativa a su forma y/o longitud y/o rizo empiezo a considerar la idea de cortármelo.

Ale, ya pueden empezar ya a reirse abiertamente, sobre todo si les digo que, además de los calcetines azules y verdes y el traje gris, llevo una corbata en tonos rojos con rayas azules y una camisa azul con líneas azules y blancas formando cuadros... Creo que, definitivamente,hoy me he superado.

martes, 30 de enero de 2007

tonterías de un martes cualquiera

Ayer me volvió a pasar. Mi idiocia salió a la luz. Otra vez. Menos mal que no fui el único. Junto a mí, otras chorrocientasmil personas acudimos cual moscas a la mierda fresca al reclamo del día sin iva del mediamarkt.
Un atasco a eso de las ocho de la tarde en la entrada que no recordaba. Cola para entrar en el aparcamiento, cola para entrar(!) en la tienda, colas, miles de colas, dentro de la tienda. No nos quedó más remedio que salir huyendo por la salida sin compra, entre codazos de gente que aprovechaba el 16% de descuento para comprar cosas que no necesitaba.
Fue kafkiano. No lo había visto así ni en Navidad, una mañana que, camino de Burgos, entramos a comprar un par de cosas. Ya les digo, era
Aún hoy coleaba la paranoia. En el ascensor que me sube, junto a un número variable de individuos, cada mañana a la oficina, una de las individuas le contaba a otra que "hay que ver cómo estaba el mediamarkt! fuimos ayer por la noche a lo del día sin iva. yo que pensaba que no iba a haber nadie...". "Eso mismo pensé yo rica. Y como tú y yo, medio madrid. Si es que somos tontos y caemos en las trampas más simples". No se lo he dicho. Lo he pensado, claro, que en el espacio de dospordos que es el ascensor no conviene generar tensiones innecesarias, sobre todo cuando se mueve a velocidades de 6 m/sg.
Por cierto, también entramos en Ikea. Total, ya que habíamos ido hasta allí. Y luego cena en burger king. Vamos, tarde idiota total.

lunes, 29 de enero de 2007

lunes

Podría hablar hoy de los Goyas, pero como no lo ví entero pues me da corte. Sólo llegué al escote de verónica sánchez, que era demasiado. Llegué a ver a dani martín y nawja nimri pedos o fumados o las dos cosas haciendo el idiota como sólo los imbéciles saben hacerlo.

Podría contarles que el sábado juanjo puigcorbé, lola marcelli (son pareja?) y un servidor de ustedes vimos el laberinto del fauno, junto con otras 300 personas en los cines princesa. Incómodos, pantalla pequeña e igual de caros. ¿Es que no hay término medio entre las megasalas periféricas con bodrio en cartel y los salones de minipisos céntricos con pantallas más pequeñas que el plasma de algunos bares con pelis decentes?

Pero lo único que les diré hoy es que debe pasarme algo porque ni el fauno ni babel me han impactado tanto como la gente me había augurado. Son dos pelis buenas, muy buenas, incluso pero, qué quieren, me dejan un poco frío (como diría un amigo, uno sale del cine y solo puede decir "pues nada").

Y para terminar este post ecléctico y estúpido, lean a Elvira Lindo en su columna de ayer de El Pais Domingo. Ahí está parte del porqué la gala de los goya es un bodrio (epígrafe b. Hijoputillas).

viernes, 26 de enero de 2007

Frase del día

"El corte ingles has everything, but sometimes it's hard to get out of everything"

Will Johnson, con marcado acento de Austin, el otro día.

viernes, 19 de enero de 2007

mirar atrás


Suele pasar que cuando alguien vuelve a ver a un antiguo amor, a alguna novia que no lo fue más la ve más guapa, hasta más rubia, mejor, como si lo mejor que le hubiera pasado hubiese sido dejarte atrás. Entonces es inevitable hacerse las mismas preguntas. Sobre todo cuanto más guapa está ella.

Además, si tiene un nuevo novio, él no nos gusta nada, nos comparamos, aún sin querer. Le vemos poca cosa para ella, peor que uno mismo (¿cómo puede estar con él?). Casi siempre nos parece un poco memo porque reconoce que le encantaría ir a las cataratas del niagara de viaje de novios o que le ha pedido a ella que se case con él a bordo de una góndola, durante un viaje sorpresa a venecia (¿pero tú no decías que era la ciudad más cochambrosa en que habías estado?). Incluso ella reconoce que él le regala flores el día de san valentín (si siempre decías que te parecía un horror, una cursilada? americana, además). Y es que, de eso nunca nos damos cuenta, a todo el mundo le gusta que le regalen flores. Incluso en san valentín.

Pero hay una pregunta que nos hacemos siempre: ¿y por qué lo dejamos?. No lo podemos decir. No lo recordamos. Miramos para atrás y no somos capaces de verlo. Serrat lo escribió mucho mejor que nadie cuando dijo eso de que "los recuerdos son cada día más dulces, el olvido sólo se llevó la mitad".

A veces, uno tiene la tentación de pensar que hubiera pasado (what if?). Otros van más allá y recaen. Otros, los menos, lo vuelven a intentar. Sin pensar, sin mirar atrás.

Eso mismo es lo que me ha pasado a mí hoy.

He vuelto a Sevilla, a la oficina de la que me fui hace 2 años y un mes en lo que, yo creo, ha sido una de las decisiones más complicadas de mi vida (más seguramente que la de irme a vivir allí tres años y medio antes). Incluso hoy, con perspectiva, sigo pensándolo aunque, es verdad, la distancia permite relativizarlo todo un poco más.

Lo cierto es que, hasta hoy, no había vuelto a ese sitio a pesar de haber ido en varias ocasiones desde entonces a Sevilla (el fin de semana pasado, sin ir más lejos). Quería tomar distancia, espacial y temporal. La necesitaba. Para poder mirar atrás con claridad. Sin embargo, hoy, cuando he girado la cabeza ha sido raro.

Es una sensación rara llegar a un sitio y pensar que el tiempo parece que no hubiera pasado y a la vez creer que han pasado muchos más años que los dos reales. Que vas a ir a la que fue tu mesa, te vas a sentar y vas a ponerte a revisar los papeles que dejaste el día antes cuando saliste corriendo para ir a casa. Y sin embargo, ese sitio está ocupado por otro. Seguramente mucho mejor que tú. Que se acuesta con tu ex, que le regala flores y que, seguramente, la lleve de luna de miel a las cataratas del Niágara.

Ha sido un momento extraño. De melancolía, de tristeza, un poco de derrota, no les voy a engañar. Sobre todo cuando te dicen seriamente si no te has planteado volver. No sé si cuando estás a punto de morir pasa, pero en ese momento haces un balance del pasado y contestas. La respuesta, al menos la primera, siempre debe ser no. Recuerden a Serrat. Hay que hacer un esfuerzo y recordar la otra mitad. Igual, luego, cambiamos de opinión. O igual no. Pero hay que recordar.

No he podido además evitar el "what if" y el "¿y por qué me fui?". Lo sé. No debería haberlo hecho, pero lo he hecho. Y creánme que he pasado un rato malo porque fue una decisión difícil como les decía y la melena rubia puede nublar la vista.

Luego, en el AVE de vuelta, con un documental de animales digno de La 2 como película, me he puesto a pensar en ello mientras escuchaba a Damien Rice cantando y lo he entendido todo, he recordado la otra mitad. La que me llevó a desear irme de allí. La que me hizo ver dónde estaba y dónde quería estar. Incluso a pesar de que estuve a punto de no ver el bosque entre tanto árbol.



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viernes, 12 de enero de 2007

Economía de andar por casa

¿Se acuerdan del tratado de Maastricht? ¿y de los criterios de convergencia para entrar en el euro? Uno de ellos era que el Estado no podía endeudarse más allá del 60% del PIB.

Pues debemos en hipotecas el equivalente (casi) al PIB. Lo que no puede hacer España, lo hacemos los españoles.

Y olé.

viernes, 5 de enero de 2007

Indignación espontánea

Leo en elpaispuntocom:

Amnistía Internacional pide una ley que regule el acceso de los menores a los videojuegos. La organización considera que la autorregulación del sector "es una dejación de responsabilidad del Estado"
Adivinen, en menos de 5 segundos, qué distingue estas dos palabras:
teleREALIDAD vs. videoJUEGO
5.
4.
3.

2.

1...

TIEMPO!

Efectivamente! Sr. Estebán Beltrán, está bien que se preocupen por los demás, sobre todo por los menores, pobrecitos ellos, pero sean en su organización algo más originales (están a un paso de condenar el emule como delito de lesa humanidad).
Deberían empezar por criticar lo que sale por la tele como reflejo de la realidad; los programas en horario infantil, las ejecuciones de dictadores en el telediario de las 3; critique la mirada hacia otro lado de poderes públicos y privados ante la violencia en el deporte y ese tipo de cosas REALES. Eso sí genera violencia, eso sí influye en los menores, eso sí que modela psicópatas.
Los juegos son eso, JUEGOS. ¿O acaso ud. está donde está porque siempre ha jugado a defensor de los derechos humanos? Deje en paz a los videojuegos y preocúpese por las cosas que importan de verdad. Todavía no he visto a nadie saliendo a la calle con un bate de beisbol, parar un coche en mitad del tráfico y robándoselo al dueño, para salir después a atropellar putas (algo perfectamente posible en juegos muy divertidos, créanme, como el Vice City). Sin embargo, cada vez que salgo a la carretera encuentro flipados emulando al subnormal de fernando alonso, o pegándose al culo, dando las largas, poniendo en peligro en tráfico. Es difícil imaginar a coto matamoros, por poner un ejemplo, conduciendo de otro modo.
Será porque soy un flipado de los videojuegos desde que tengo uso de razón y me gustan todo tipo de ellos, incluidos algunos sexistas o violentos. Sin embargo detesto El Tomate, A tu lado (donde se han llegado a sacudir algún invitado y donde matamoros aparece sistemáticamente), los polígrafos, las mentiras del corazón, las supuestas exclusivas, el todo vale por dinero, etc. eso sí es violento y, lo que es peor, es REAL.
¿se acuerda alguien de aquel anuncio de la playstation?. "Al menos yo sí puedo decir que he vivido". Y aquí estoy, más inofensivo que el ácido bórico. Ya lo dije en otra ocasión: que se me dé bien extinguir protoss por centenas no me hace un asesino en serie o un genocida.

Año nuevo...


Con el nuevo año, empiezo a hacer algunos cambios en la consulta.

El primero, el subtítulo. Dejamos a Calamaro (lo siento Ana) y cual quinceañero acneico anotamos a Fito: "No he perdido la razón y tampoco la he encontrado". Pues eso, muy propio de los majaderos como el Dr. Malcolm.

Buenos días.



PD: premio para el que adivine cuál es la playa de la imagen

martes, 2 de enero de 2007

C'è posta per te!


Como saben algunos de mis pacientes y ya dije en alguna ocasión, no me gustan los SMS. En general. Se me da mal escribir rápido y con abreviaturas y si empiezas con el texto predictivo acabas mandando ceros en lugar de besos y cosas así y me pone malo.
Además, por la falta de práctica supongo, no le pillo el punto al tono de los mensajes y, sin querer, me quedan bordes cuando quería ser amable; seco cuando pretendía ser gracioso o cosas peores.
Un amigo es especialista en SMS hiperbreves. En sintentizar con dos o tres palabras toda una conversación. Les pondré un ejemplo. El otro día le mandé un mensaje que decía "donde andas? stoy en burgos". Y el respondió. "En matrix. Mañana". Así sí, claro y conciso. Sin dar lugar a esas odiosas conversaciones a base de mensajes que acaban saliendo como la torta de un pan. Porque esa es otra de las cosas que no me gustan de los sms. los que no acaban. Los que dejan una pregunta en el aire. los que no dicen todo y te obligan a seguir y a seguir.
En navidad y a pesar de que las compañías telefónicas se empeñan en hacernos llamar con anuncios cursis y dulzarrones como el algodón dulce, la gente se empeña en no hacer caso a los creativos de sus proveedores telefónicos y mandan mensajes de felicitaciones navideñas más o menos graciosos y/o convencionales. Yo, por sistema, no respondo a ninguno. Lo siento. Quienes me conocen ya no se lo toman a mal (espero). Me da rabia. Eso sí. Hago un par o tres de llamadas para compensar. Me jode eso de que te manden un mensaje claramente estándar "fliz nvidad pra tí y ls tuyos. t dseo lo mjor pra l 2007.1 abzo". ¡Venga ya!
Este año, algunos amigos tratando de conmoverme han "personalizado" el mensaje añadiendo entre el 2007 y el abzo algo así como "pra tí y fulanita" o poniendo al principio del todo "krido mlclm". Hombre por dios!. No he picado.
Sin embargo, la estrella de estas navidades han sido los mensajes de felicitación que venían "de serie" en mi nuevo teléfono de empresa.
Resulta que, para ahorrar, me dieron un terminal usado que traía en su memoria unos 70 mensajes de su anterior usuario. La mayoría de navidad y (lamentablemente) ninguno escabroso. El más polémico uno que decía, en mayúsculas, supongo que de enfado: "DND STAS?? fulanito NO DEJA DE LLORAR!!!". Por la empresa en la que trabajo, me puedo imaginar la bronca al llegar a casa.
Había, sobre todo, felicitaciones del año pasado. En general muy normales. Por cierto, quién las empezará? quién tecleará por primera vez un mensaje de 170 caracteres con una historia de duendes que sonríen y monsergas de esas y le dará a enviar?. Porque lo del pásalo es fácil pero lo del puto enano, no me digan... Yo creo que son los mismos de las telefónicas que, conscientes de que nadie les hace ni puñeterio caso, atacan también por la retaguradia lo que me lleva a pensar en el becario, porque seguro que lo hace un becario, que allá por noviembre empieza a redactar microhistorias de 170 caracteres y se las va llevando a su jefe para que las corrija y le dé el visto bueno para que las propague por la red en eso que se llama ahora marketing viral.
He averiguado que el anterior dueño, porque es dueño, del teléfono tuvo un hijo durante el año 2006, el primero. que alguien le ha avalado a él y a su señora (supongo que para comprar un piso, no para tener el hijo), que tiene algún amigo o amigos cabroncetes que le recuerdan que YA no puede salir como antes, incluso cómo se llama el anterior dueño del telefonino.
Aunque esto último es bastante fácil porque hay gente que se empeña en iniciar los mensajes (también los mails) con el nombre del destinatario: "fulanito,". No lo entiendo. Además, si no es para mí, qué hago, ¿lo reenvío?
Ha sido divertido meter las narices en el móvil de otro (aunque técnicamente, sea ahora mío). He decidido dejar los mensajes del otro e ir borrando los míos. Tampoco son tantos, así, si alguna vez me dan otro teléfono y el mío pasa a otra persona pueda saber algo más de él porque de mí, con lo que me gustan, mejor que se apunte al blog.

Feliz año 2007

Actualizado a las 17:44. Leido hoy en elpaispuntocom

viernes, 22 de diciembre de 2006

pero, ¿ya es navidad?

El aluvión de trabajo propio de esta época del año primero y un apagón tecnológico propiciado por Telefónica y Orange en extraña armonía después me han privado de actualizar, a ustedes de soportarme y me han permitido no tener que justificar la sequía creativa que me azota.
Hoy, cuando la oficina está más vacía que ningún viernes, igual de pobre que esta mañana (era difícil cambiar esto porque, por primera vez en muchos años, no he jugado ni un duro a la lotería) y deseando que a uds. les hayan tocado todos los millones posibles, les dejo hasta nueva orden.
Coman todo el turrón que puedan, rechupeteen los huesos del cordero, la espina dorsal de la lubina, o lo que quiera que coman (canelones en día 26, por ejemplo). Beban en cantidades ingentes, a ser posible, buen vino, algo de cava, champán o burbujas cantosán, lo que prefieran. Sean buenos y ámense sin freno.
Son todos, aunque no lo parezcan, consejos médicos del Dr. Malcolm, contrastados con una base científica basada en la investigación y la experiencia fuera de toda duda razonable.
Feliz Navidad (si la celebran), Hannukah, solsticio de invierno, fiestas de San Demetrio, San Pancracio, o lo que les dé la gana celebrar, pero sean felices. Y el año que viene más.

martes, 12 de diciembre de 2006

Malcolm in the City


La foto que ven es la versión moderna (y libre) de Las Meninas hecha por un servidor en el ferry de staten island (gratuito, para más señas). Y.....................

Así empezaba una entrada recargada y pretenciosa sobre Nueva York que había escrito a mediodía en la oficina entre el gazpacho y el sandwich, ambos del delinas, que han sido mi comida de hoy.

Sin embargo, esta noche en casa, cuando estaba a punto de editarla me he enterado de que en la cuatro ponían Big. Un clásico. Sobre New York, sobre zoltar, sobre hacerse mayor y querer ser niño otra vez, una película que dice mucho más sobre la ciudad de lo que yo hubiera sido capaz de escribir (y sobre otras cosas también).

Porque Nueva York es woody allen, sí, y scorsese, y otros de los que iba a hablar de manera pomposa (y no se lo merece) pero también es Big. Así que, después de verla por enésima vez, he decidido dejarles con mis fotos, por si les gustan y no torturarles con banalidades o topicazos aparentemente cargados de ironía o vaya usted a saber qué. Por cierto, la foto que ilustra la entrada, como casi todas, fue fruto del azar. Dejen allá o aquí algún comentario, wether you like'em or not.

Una última cosa (en homenaje a alguna lectora de esta casa): sólo hay en manahattan un negocio más implantado que los cafés Starbucks. Las manicurerías (¿se dice así?) regentadas por orientales. No exagero. Las hay a miles.


jueves, 30 de noviembre de 2006

adivinen...

... en menos de 3 segundos, dónde estaré (d.m.) desde mañana y durante los próximos 7 días. Bendito puente de la constitución y de la inmaculada. Para que luego digan que es un estado aconfesional. Intentaré escribir pero no prometo nada.





PD: Lo pongo hoy para poder leer las reacciones provocadas por la envidia y el odio que va a despertar en todos ustedes. Al fin y al cabo soy un doctor y me gusta investigar de vez en cuando, jejejeje.

martes, 28 de noviembre de 2006

La revista


Es un regalo para mi padre, que lee esto aunque últimamente casi no comenta (claro, dirá él, es que no escribes casi ná).


Alé, toma, todos los números de Triunfo digitalizados. Y sin suscripción.


via.

miércoles, 22 de noviembre de 2006

varieté segoviana


Buenos días para ustedes, buenas noches para mí. Porque aquí estoy, de nuevo, en un hotel de carretera en la mítica Segovia, la del acueducto (que mira que tenían ojo estos romanos que fueron a poner el acueducto de segovia justo justo en segovia...). Dicen que es un hotel de 4 estrellas de una prestigiosa cadena pero, lo que yo les diga, hotel de carretera.

Mi actual patrón ha decidido obsequiarme con nueva sesión de instrucción, que esto parece la mili suiza, esa que vas de vez en cuando al cuartel a formar filas y limpiar el cetme (en el caso de que los suizos tengan cetme. O navaja suiza, que allí será simplemente navaja, supongo).

He visto el último episodio de House y me ha decepcionado un poquitín (espero que sea coyuntural y no tenga que desengancharme y reconocerlo como hizo ayer claris), luego ha empezado eva hache y me he puesto como loco a hacer zapping que las teles locales a estas horas suelen tener debates muy interesantes, pero aquí en la tierra de Perico Delgado y del whisky DYC (alguien ha visto alguna vez en algún supermercado una imitación del DYC? yo sí, se llamaba whisky LYC y la etiqueta y la botella eran idénticas), aquí, decía, que es tierra de gente de bien, nada de nada. Menos mal que ha empezado la reposición de "A Pelo" en La Sexta (lo más parecido a La Hora Chanante en abierto).

Mientras, en el nuevo elpaispuntocom antes llamado elpaispuntoes, me he enterado que se ha muerto
Robert Altman. Que dios, Wilder o los hermanos Lumière lo tengan en su gloria por maravillas como el plano secuencia del principio de "El juego de Hollywood" (¿Quién coño traduciría este título?) y a pesar de bodrios como "El Dr. T y las mujeres".

Joder cómo estoy. Pues eso, que les dejo esta entrada para que no me echen mucho de menos y se desfoguen que yo prometo volver al wifi gratis de la habitación en cuanto pueda.
Cuídenme la consulta mientras yo aprendo cosas sobre mí que, al parecer, desconocía. Bueno, una ya la he aprendido. Hay quien piensa que soy más chapucero que detallista. Será verdad.

Ah! y para dejar bien patente mi contradicción vital, les recomiendo a
Jack Johnson. Sólo conozco un disco suyo. Les dejo una pequeña joya (a mi parecer) llamada Situations. El resto del disco, ya saben, pídanselo a los reyes, que este año no vienen en camello sino montados en mula (si quieren un atajo, aquí).


lunes, 20 de noviembre de 2006

calabazas



Calabaza,
se acaba un nuevo día y como todas las tardes quiero despedirme de tí.
Quiero despedirme y darte las gracias una vez más por seguir aquí con nosotros,
tú que podrías estar en la mesa de los ricos y de los poderosos,
has elegido el humilde bancal de un pobre viejo para dar ejemplo al mundo,
yo no puedo olvidar que en los momentos más difíciles de mi vida, cuando mi hermana se quedó preñada del negro o cuando me caparon el hurón a mala leche,
sólo tú prestabas oídos a mis quejas e iluminabas mi camino.
Calabaza,
yo te llevo en el corazón.

Para el gran kariano, habitante contingente de cochabamba, últimamente conocido como viracocha.

Tiempos modennos

La semana pasada, Pierre (con la ayuda inestimable de Mr. Grieves) nos invitaba a proclamar en voz alta que Radiohead no son la mejor banda del planeta y que hay otro mundo ahí fuera. Hace un poco más de tiempo, en los comentarios de una entrada del callejón, se me ocurrió defender a Eddie Murphy (sobre todo, por sus primeras películas, que yo también reconozco que últimamente no levanta cabeza). Con eso he decidido dejar caer esta máscara y reconocerlo: Estoy cansado.

De querer ser moderno, digo. Es tan cansado que yo ya he desistido. De hecho desistí hace tiempo. Lo que pasa es que he intentado disimular, pero de eso también me he cansado. Ahí van algunos ejemplos:
Con la música: Hay que estar al tanto de las novedades discográficas que no salen en la tele, ni el la radio, ni en el EP3. Estar suscrito a dos o tres blogs sobre lanzamientos discográficos que serán “la revélation de l’anné” (por favor! Que si no lees jenesaispop no eres nadie) . A ser posible, alguno de ellos que no esté ni en español ni en inglés. Escuchar, antes que nadie, el último single pirata del grupo experimental que han formado Peter Strouch, batería de los Peritonneal Mythkillers (que lo que realmente hace bien es programar sintetizadores), Graham Carrick, guitarrista de los Satisfied Stomachs (que lo que le mola es hacer rimas) y Keith Johnson, cantante de los My Idyosincrasic Motherlanguage. Y encima, luego tienes que hacer una entrada en tu blog, para que todo el mundo se entere de cuán a la última estás (de hecho, recibes un mensaje del tal Keith, que, en realidad se llama Paco y es de Leganés, para decirte que ese proyecto al final se ha quedado en eso, en proyecto, porque el batería se empeñaba en revisitar los sonidos post-glam rock de los 49 Monkeys in an Elevator, y eso, claro, no era lo hablado).

También está eso de decir que The Spinto Band se han quedado en promesa o que vaya traición la de Dover con lo de pasarse a la música electrónica (cuando hace tres años había que decir que eran unos insulsos porque no habían inventado nada y que el rock que hacían era… bueno, ni me acuerdo de lo que era).

En cine, ni hablamos. Ir de festival en festival, viendo pelis checas con subtítulos en inglés y traducción simultánea con la misma voz de señora resacosa en español (no sólo es verídico sino que también es real); leyendo cahiers du cinema en Internet. Hablar pestes de American Pie (aunque cada vez que te acuerdas de un chiste te rías) o poner a caer de un burro a Eddie Murphy. Y encima tener que decir que Kiarostami es un poeta o que Terrence Malick (se llama así, ¿no?) hace una obra maestra cada 30 años. Es muy cansado.

Lo de la tele, es fácil, la verdad. Consiste en ver toda la basura muy indignado, con cara de huele-caca-en-un-palito, y luego decir que son programas repugnantes, que la 2 es lo que mola e, incluso, que punset es tu ídolo.

Y luego está el rollo de la moda. Puuuffffff. Eso sí que es cansado. Ahí reconozco que (casi) nunca lo he intentado. Ya conté una vez, para risas generales del público, la obsesión que una vez tuve por los pantalones con peto (a dios gracias nunca materializada). Pero fuera de eso. Casi nada. Pero no me digan que no es cansado conocer marcas y diseñadores de los que casi nadie ha oído hablar pero que en Berlín causan furor, y ya de paso escribir que Gunther Straussbergmanhoffer no ha vuelto a sacar una línea de americanas de un solo botón medianamente decentes desde la colección otoño-invierno de 2003, por decir alguna. O tener que comprar vaqueros que valen más que una cena para dos personas en La Broche o en Santceloni, con un vino de los buenos.
Porque esa es otra. Lo de la comida y la bebida. Que un moderno no puede ir a cualquier sitio, ni puede beber cualquier cosa. No. Tiene que ir sitios con carta y sommelier de aguas minerales (¿¡de aguas minerales!?). No pueden pedir un ribera del duero normalito. No. Tienen que coger la carta de vino y empeñarse en hablar de, al menos, cuatro o cinco marcas absolutamente desconocidas con frases del tipo “este duruelus Syrah del 99 es un buen vino, la lástima es que el pago del abate del convento de san Lorenzo en cuaresma cabernet-merlot cosecha especial del 2001 se haya agotado. Ibais a ver lo que es un buen caldo”. Que esa es otra. Caldo. Por favor! Para caldo el de starlux (o el aneto, que si lo toma anne igartiburu no puede ser malo). Y todo para acabar pidiendo un rioja ni muy caro ni muy barato, con una frase tipo “barón del percebe. Un clásico, un acierto seguro. Pediría otro más osado pero no sé si os gustaría”. No me digan que no estresa tener que decir cuatro chorradas, diferentes cada vez, para (1) justificar lo de pedir un vino normalito pero (2) parecer que se ha probado hasta un vega sicilia edición especial de 1962.
Pues sí, me he cansado de todo eso.
Me gusta la música moderna. Incluso descubrir alguna cosa de vez en cuando. Pero siempre vuelvo a lo mismo. De hecho soy un fan de las versiones. Las colecciono (aunque esto da para otra entrada). Vale que me bajo cosas nuevas pero cuando por fin lo oigo y asimilo, pongamos por caso, que me gusta micah p. (léase máicapi) hinson resulta que se ha pasado de moda y ahora quien lo peta es Anthony el-falete-de-brooklyn and the Johnson. Incluso una vez mentí en mi anterior al anterior trabajo para ir a un concierto de norah jones. Pero tampoco le hago ascos a otras cosas. Incuso Radiohead. Y, por cierto, a mí me gusta la última canción de Dover.
Del cine, he decidido reconocer mi debilidad por la comedia fácil americana. Cuando se ponen son los reyes. Lo siento. Ah! No resisto el cine asiático, me aburre kurosawa y jamás he visto una peli entera de Mosén Macmalbaf (o como se diga). Eso sí, el señor Allen ha vuelto a hacerlo. Vayan a ver scoop y se reirán un rato (una perla: “yo nací en la religión israelita pero me convertí al hedonismo”).
En la tele, a lo largo de este blog tienen cumplidas referencias de mis gustos. Ahí lo dejo. Y, por cierto, seguramente soy uno de los culpables del ERE de la 2. No la veo. Y me gusta una serie de un patán gordo repartidor de correo que ponen en la Sexta. Lo sé. No es moderno pero me gusta.
De lo de comer, pues soy un buen tripero sí, pero también ratilla y acabo siempre en los mismos sitios. Haciendo un exceso de vez en cuando y pidiendo vino (entonces paso de jugármela, vamos a lo conocido que cualquiera se gasta 25 euros a ver qué tal está). Y, de vez en cuando, la whopper no tiene rival (o la maligna hamburguesa XXL, esa que se ha puesto de moda).
De la ropa, sólo les diré una cosa. Hace años que no voy a zara ni a disfrazarme (ya no me cabe la ropa, en honor a la verdad); compro cada 4 años, cuando no me queda más remedio y procuro que sea todo en una o dos tiendas como mucho. Para mí el mercado de Fuencarral o el Xanadú, por poner dos ejemplos opuestos, son lo más parecido al infierno.
Buenos días y feliz semana.