martes, 28 de marzo de 2006

El grupo


No. No voy a hacer una entrada sobre aquella serie de telecinco sobre depresivos que me gustaba tanto y que duró menos que la cocina del infierno. No.
Resulta que a eso de los 15, con unos amigos, decidimos formar un grupo de música. Lo cual no es ninguna cosa extraordinaria. A todos nos ha pasado. En nuestro caso la particularidad es que no teníamos instrumentos. Pero mucha intención. Algunos de aquellos hoy triunfan como músicos.
Hay decisiones trascendentes cuando uno quiere formar un grupo. Dejando de lado qué intrumento tocará cada uno, pues, dado que no teníamos ninguno, optamos por el sistema "marica el último". Cada uno que se compre lo que quiera. Esto, a la larga, fue la causa de la disolución del grupo. Yo, que mis fuentes de financiación eran escasas y bastante reticientes a la hora de hacer inversiones en talento, me ví ante la opción de comprar un bajo o una batería , porque con tres guitarras ya era suficiente. Menos mal que un amigo tenía un mini-bajo y con eso fuimos tirando. La batería se la compró el amigo rico, que nunca la tocó. Eso sí, él ponía también el local de ensayo, a la sazón el garaje de su casa.
A lo que iba. La decisión más importante, en mi opinión, es: ¿qué somos?¿somos rockeros?¿poperos?¿harcoretas?. Normalmente, esta decisión es previa a cualquier tipo de gusto musical (sobre todo a esa edad). Uno no toca garaje porque le gustasen los sex museum. Sino que decide que va a ser un moddie y, entonces, se compra todo de los Who (quienes hasta entonces son absolutamente desconocidos).
En nuestro caso, lo teníamos demasiado fácil. En ese año se estrenaron The Commitments y The Doors. Además teníamos discos de Los Beatles y alguno de los Rolling (el resto de nuestras discotecas era tan prescindible como vergonzante así que lo omitiré). Había que elegir.
Como no conocíamos a nadie que tocara la trompeta, descartamos los del soul. Un amigo (el del mini-bajo) tenía en casa algo parecido a un órgano de iglesia pero nadie sabía tocarlo y moverlo al garje del batería era imposible (por peso y por su madre, que era la dueña del bicho y se negó). Doors descartado.
Así que la opción que quedaba era beatles y rolling. Nos compramos libros de esos de partituras para guitarra. Ensayamos entre dos y tres veces juntos. Aquello no iba bien. A los 16 años George Harrison ya estaba dando tumbos por ahí y nosotros éramos incapaces de juntar los acordes del do-fa-sol (esos tres acordes son los responsables de la mitad de la música popular. La otra mitad se divide entre el la-re-mi rockero y el mi menor-sol-re de las baladas. Así me lo aprendí yo, de toda la vida).
El último intento lo hicimos con la Credence Clearwater Revival, un grupo del que no habíamos oído hablar antes. El dueño del órgano tenía una cinta de grandes éxitos. Como no conocíamos ninguna empezamos por la primera de la cara A. Susie Q.
Todo el rato igual. Muy fácil de tocar (es rock, así que ya saben, mi-la-re). Eso sí, un rollo de canción. Aún hoy me parece de una de las flojas que suelen aparecer en los recopilatorios de la CCR. Yo tengo uno en el coche y siempre la paso.
En fin, que mi carrera musical en el mundo del pop se interrumpió durante unos cinco años hasta que volvió a resurgir de sus cenizas, cual ave fénix, en un único concierto para recaudar fondos para una asociación de estudiantes de la universidad con claros tintes políticos, promovido por la entonces novia de uno de los guitarristas. De nuevo había 3 guitarras. Volví a tocar el bajo. Otra vez prestado. La única diferencia es que no había batería, teníamos pianista y una (ejem)cantante que destrozó vilmente wonderful tonight (ya de por sí pasteloza) de eric clapton.
Afortunadamente todo quedó ahí. Tengo grabado ese concierto en una cinta. No tiene desperdicio. Fue un festival benéfico donde se perpetraron temas de estilos diversos. Desde el tango o la zamba argentina hasta los rolling pasando por una avergonzante interpretación de silvio rodríguez llevada a cabo por el subdirector de la residencia donde vivíamos.
Por si a alguien le interesa el guitarrista bohemio que tan pronto tocaba tangos con inmejorable acento porteño como se desmarcaba con una versión de white horses con su les paul afinada en mi mayor, novio de la promotora, hoy es legionario de cristo y está felizmente casado. Antes, vendió su les paul studio.

6 comentarios:

ana dijo...

oye oye oye, no te metas con wonderful tonight eh? lo que pasa es que si la cantó cristina rosenvinge pues claro...
y ayer no pude comentar nada sobre secretos porque entre otras cosas he sido portera de la residencia...hasta aquí puedo leer

Dr. Malcolm dijo...

podrías escribir una entrada sobre eso. Yo te la publico.
no sabía que cristina rosenvinge la hubiese cantado. Seguro que coloma se inspiró en ella entonces.

Pierre Nodoyuna dijo...

Je, como bajista sobrevenido entiendo eso de tocar no lo que quieres, sino lo que puedes, aunque, claro, lo de comprarse todo lo de los who para ser mod es tolerable sólo hasta cierta edad

Por cierto, ¿cómo es un mini-bajo?

Dr. Malcolm dijo...

lamentablemente en aquellos días no existían emule ni napster ni nada de eso.
hoy, ¿quien no tiene la discografía completa, con sus carátulas y todo, de los who? incluso aunque sólo hayas oido my generation en un anuncio de la tele.

Un mini-bajo es un bajo eléctrico (es nuestro caso era un squier) que tiene un mástil normal pero una caja enana, como de juguete. Era realmente raro.

estoy buscando alguna imagen para ilustrar lo que digo.

Dr. Malcolm dijo...

era como este pero con el mástil más largo y sin bigote.
http://www.lindacomm.net/stores/gm/catalog/MiniBassPhilT.jpg

Pierre Nodoyuna dijo...

Por dios.... no tengo palabras