miércoles, 31 de mayo de 2006

Elena y Ramón

Son las 0.15 horas y todavía tengo un nudo en la garganta. Acabo de terminar de ver el documental "Álbum de familias" en Documentos TV. He llegado a él de chiripa, entre el final de House y el inicio de Mujeres Desesperadas (por cierto, definitivamente he dejado la serie. Ya no me gusta).

El documental trataba sobre la adopción. Es un tema complicado. El de la pat o maternidad, en general, lo es. Cuenta la experiencia de un matrimonio de profesores de instituto, Ramón y Elena que adoptaron en 2000 a tres hermanos peruanos de edades entre los 5 y los 8 años. El resumen de la historia aquí.

En el documental se puede ver, con la irrealidad y limitaciones propias del documental, cómo es el proceso de la adopción: la llegada, la integración, los problemas de aprendizaje y, sobre todo, el trámite previo.

En un momento del reportaje, una señora, presidenta de una asociación de padres adoptantes, expone sus quejas, que son para echarse a temblar. El informe de idoneidad, las preguntas sobre tu vida más íntima, las entrevistas, las decisiones más o menos arbitrarias, las falsas esperanzas,... todo ello revestido de la más impecable burocracia de un procedimiento administrativo.

Es terrible que nuestro Estado se preocupe más de a quién entrega un niño en adopción que de a quién le da un arma de fuego, un medicamento o un permiso de conducir. Yo creo, y esto es una opinión nada rigurosa, sin datos, sin ni siquiera mirar en google o en la wikipedia, que, en general, la gente que decide adoptar no es gente normal. Son atípicos (en el sentido puramente estadístico del término). Pero atípicos en el lado positivo de la campana. Mejores que la media (y, por supuesto, lejos de la moda, estadísticamente hablando también, claro) Y sin embargo, se les somete a un examen tan exhaustivo que casi ninguno de nosotros pasaríamos, a pesar de tener estudios, trabajos serios, pocos vicios y conductas sexuales completamente estándares. Eso sí para disparar o llevar una máquina capaz de correr a 200 por hora no hace falta ni saber leer. Así nos va.

Hay una escena que, más allá de las (necesarias) quejas corporativas de la señora presidenta (que lo hace muy bien, todo sea dicho de paso, sin dramatismos ni estridencias) que muestra con crudeza esto de lo que les hablo.

Él, de nombre Ramón, cuenta cómo fue la primera vez que les avisaron de que había dos hermanos, niño y niña, cuyas fotos incluso les facilitaron, que "encajan en su perfil" (hay que joderse, como si de un dpto. de RRHH se tratara). Cómo les dicen que se preparen para la entrevista final (de nuevo procedimientos propios de psicolocos de personal) con el Consejero de Asuntos Sociales de una Comunidad Autónoma. Sorprende que la decisión final dependa de una entrevista, corta supongo, con un político de ese nivel. A mitad del relato deja de hablar. El sentido de la resolución administrativa es evidente ¿sería el consejero el que daría en no apto? ¿con qué legitimidad?

Resulta que nos lavamos las manos con los embarazos no deseados de las adolescentes, no hay suficientes campañas de educación sexual (esa sí debería ser asignatura obligatoria y no la religión, coño!), y cuando las hay, en forma de guías, folletos, anuncios, la iglesia se tira encima del consejero de turno que, por miedo a que le quiten la silla del culo, rápidamente y, en el mejor de los casos, se afana en explicar que los medios empleados están diseñados por insignes pedagogos, psicolocos, educadores, etc. cuando no la retira inmediatamente. Cómo si las campañas de los curas estuvieran respaldadas por estudios serios (aquilino polaino no cuenta como científico).

Y sin embargo, cuando alguien que no puede tener hijos acude al mismo estado para que le ayude se encuentra con obstáculos en forma de entrevistas, cartas de recomendación, informes psicológicos, y, lo que es peor, al final del camino, con ese mismo consejero acomplejado y esquizoide (a quien tenían que haber hecho el informe de idoneidad) que, entre el despacho con sus asesores de la mañana y la enésima inauguración por la tarde, tiene, ¡qué fastidio!, que entrevistarse con unos señores para no sé qué de un niño.

Si el día que tiene la entrevista el señorito está de malas porque ha discutido con su asesor por el color de la corbata y ni se lee la media cuartilla que le han pasado como resumen del expediente de los ramón y elena de turno va y les pone un No apto y a salir pitando que le esperan el alcalde, la hermana superiora y el arzobispo local para cortar la cinta de la penúltima residencia geriátrica que les ha (hemos) subvencionado a las monjas.

PD. Todos mis respetos a Elena y Ramón, a quienes no conozco pero a los que les agradezco que nos hayan contado su experiencia.

10 comentarios:

AlvaritoGafasDePasta dijo...

buenos días:

no puedo estar más de acuerdo con lo que dice, doctor.

yo siempre he pensado en adoptar, pero creo que lo voy a tener francamente difícil porque estudios y trabajo serio tengo(de momento), pero vicios alguno que otro también tengo ¿muchos o pocos?,mire Ud., según y cómo y me gusta pensar que mi conducta sexual es de todo menos estándar...

En fin, le pediré al peces que me firme una carta de recomendación...

saludos togados


AlvaritoGafasDePasta

Julio dijo...

Muy chula tu entrada de hoy. Comparto cien por cien todo lo que has dicho.

nanyu dijo...

comparto lo que dices. normalmente la gente que da ese paso son gente escepcional. pocos que tienen hijos pasarian examenes tan exhaustivos.

por cierto, cuando me pondras en tu blogroll?

Dr. Malcolm dijo...

Estimado sr. gafasdepasta, déjese del peces que yo le firmo lo que necesite...
por lo demás, de eso se trata. Quién es el estado para decidir si seré buen o mal padre porque mis relaciones sean satisfactorias (literal del documental. Te preguntan por la frecuencia y la satisfacción de las relaciones sexuales). Ni hablar ya de la orientación sexual o si uno es demasiado forofo del fútbol se rasca el culo cuando se despierta.

nanyu, tu presencia en el blogrool es complicado por aquello del feed que te decía el otro día en tu blog. Pero estás en la pestaña de marcadores del firefox.

ana dijo...

yo también lo vi, no voy a contar como llegué a él pero lo vi, me pareció increíble

Juan dijo...

Ese Carelmannnnnnnnnnn
Besos

Dr. Malcolm dijo...

juan, no te precipotes, el pollo está en el hornoooo
besos

Veva dijo...

Por eso tanta gente se gasta un pastón y mucho tiempo y trámites para adoptar chinitas. Tengo un par de amigas que no han tenido más remedio que hacerlo así, porque ya tenían más de 40 años y a esa edad es prácticamente imposible adoptar.

Shakti dijo...

Bueno, a pesar de que alguien pueda dar a luz un hijo sin rellenar impresos, eso de dar un pequeño ser humano a otro, debe estar controlado. No vi el documental ni me imagino hasta qué punto puede ser complicado adoptar, pero hay que asegurarse muy bien de que los padres quieran a esos niños como hijos, y no como objetos -de cualquier tipo-; como esa gente que adopta y al quedarse embarazados, quieren devolverlo... me parece terrible!

Dr. Malcolm dijo...

esa es otra, el dineral que cuesta!!
shakti, de acuerdo contigo en que debe haber control pero sin pasarse. Es como si, para darte el carnet de conducir te hicieran una punción lumbar (tan de moda por House), miraran a ver si tienes hongos en los pies o si te rascas con la mano derecha el ojo, no vaya a ser que eso afecte a tu capacidad.